COMPASIÓN POR MI CIUDAD

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COMPASIÓN POR MI CIUDAD

 

 

TEXTO BÍBLICO

 

Nehemías 1: 3-11

Cuando escuché esto me senté a llorar, lleno de dolor. Me sentí muy triste, durante varios días ayuné y oré al Dios del cielo(Verso 4 versión PDT).

 

 

ALGO EN QUÉ PENSAR

 

Los muros de Jerusalén estaban en la ruina absoluta y la ciudad de sus padres estaba completamente al descubierto. Destierros, calamidades, humillaciones, fuego y destrucción, eran lo más descriptivo de la situación que observaba Nehemías en los suyos. Pero Él entendió que tenía un papel en todo ello y puso en marcha una obra de dimensiones mayores para la restauración de su ciudad.

Pensemos actualmente: ¿cuáles son nuestras propias ruinas según las circunstancias que estamos atravesando? Peleas, separaciones, divorcios, proyectos frustrados, empresas que se hunden, jóvenes en adicciones, sueños sin cumplir, etc..

 

 

DESARROLLO

 

Veamos lo que hizo Nehemías para traer esperanza a su ciudad y cada familia de su pueblo:

 

 

  •  ORÓ Y LLORÓ 

 

 

Nehemías 1:4

Cuando oí estas palabras me senté y lloré, e hice duelo por algunos días, y ayuné y oré delante del Dios de los cielos”.

 

Nehemías oró, ayunó y lloró por la condición real de sus compatriotas. Él escuchó y vio la devastación de los suyos. Fue conmovido por la situación de ellos, lo que lo llevó primeramente a buscar a Dios.

En los versículos 5 al 11, nos muestra una oración detallada de su parte, antes de pensar en actuar y poner un plan de reconstrucción en marcha.

 

Veamos algunas características claves del carácter de Nehemías que lo llevaron a obtener triunfo ante las circunstancias:

  • Reconocía a Dios como el Grande y Poderoso que cumple Sus promesas a los fieles y obedientes.
  • De día y de noche oraba por esta causa, quitando los argumentos en contra, confesando su pecado y mencionando el del pueblo. «Hemos pecado contra ti». (Es tiempo de confesar el pecado de la ciudad a la cual perteneces).
  • Declaró los argumentos a favor y recibió la visión de lo que sucedería en los siguientes 52 días.

 

Nehemías, al terminar su oración, tuvo la convicción del éxito de esa obra, porque Dios estaba a favor suyo desde antes de iniciarla y posteriormente, hasta su terminación.

 

 

  1.   ¡MANOS A LA OBRA!

 

Nehemías 2:18 

Entonces les declaré cómo la mano de mi Dios había sido buena sobre mí, y asimismo las palabras que el rey me había dicho. Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien.”

 

Cuando Nehemías se presentó ante el rey, él ya tenía el plan claro y Dios mostró Su respaldo a esa obra. Entonces, él lo compartió con sus hermanos para que le ayudaran a llevarlo a cabo. La reacción fue asombrosa y a una sola voz declararon:  “¡Manos a la obra!”.

¡Cuántas veces nuestros planes no pasan del papel y el lápiz, de ideas que no se concretan, y no vemos el respaldo de Dios en decisiones por el hecho de no accionarlas!

¡Cuántas otras quedan en buenas intenciones solamente, pero no nos comprometemos a llevar a cabo la obra!

 

La convicción de Nehemías era firme: sabía que la obra que había determinado en su corazón realizar para reconstruir los muros de Jerusalén, estaría de comienzo a fin  respaldada por el mismo Dios y Él les concedería salir adelante.

La fe va paralela al movimiento de los ladrillos. El mismo Dios va abriendo camino ante la posible incredulidad o escepticismo.

 

  1.   ÁNIMO PARA CONSTRUIR

 

Nehemías 2:18b 

Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien.”

 

La obra de reconstrucción no pertenecía solamente a Nehemías. Todos los que le rodearon, de una u otra manera, tenían algo que hacer.

La actitud es muy importante ante cualquier desafío que tengamos por delante para construir. Mientras tuvieron ánimo, construyeron la mitad del muro. 

El ánimo no debe ser circunstancial, sino que es determinado por tener la fe correcta diariamente.

 

Los israelitas no dejaron de construir, no cedieron a las presiones, pero tampoco dejaron de orar y vigilar de día y de noche.

 

Nehemías 4:14

Después miré, y me levanté y dije a los nobles y a los oficiales, y al resto del pueblo: No temáis delante de ellos; acordaos del Señor, grande y temible, y pelead por vuestros hermanos, por vuestros hijos y por vuestras hijas, por vuestras mujeres y por vuestras casas.”

 

 

DESAFÍO

 

¡Sabemos que ha llegado el tiempo de ver nuestra ciudad transformada por Dios! Y también entendemos que es el tiempo para pelear por nuestras familias y llevarlas a ser parte del cambio. Invita a 4 de tus familiares más cercanos para que se unan a este desafío de conquista por Bogotá y juntos construyamos el futuro de nuestra ciudad.

 

Puedes registrar sus datos en el siguiente link:

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