UN VERDADERO DISCÍPULO

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UN VERDADERO DISCÍPULO

seisocho

“Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos”.

Josué 1:5-6

ALGO EN QUE PENSAR

Las vidas de los siervos de Dios, son marcadas por aquellas decisiones que ellos han tenido que tomar en momentos cruciales de sus vidas. La vida de Josué fue sellada por un acto de fe; cuando diez de sus compañeros de misión decidieron usar un lenguaje negativo para desalentar al pueblo, y de esta manera no ir a la conquista de la tierra prometida, Josué y su colega Caleb, decidieron declarar la palabra de fe, e ir en contra de la opinión de sus con discípulos. Esta experiencia marcó una vida de fe para ellos, fueron los únicos de esa generación que lograron entrar en la tierra prometida.

Dios había estado observando por años, quién podría llegar a ser el sucesor de Moisés, y sus ojos se detuvieron en Josué, pues su hoja de vida había sido impecable, Dios sabía que él haría fielmente la misión que le confiaría.

Si queremos ser unos verdaderos discípulos que traigan bendición a esta generación debemos:

1. TENER UN CORAZÓN DE SIERVO

Para poder reemplazar a Moisés, Josué debía convertirse en un gran visionario, en un hombre lleno de fe, desbordante de energía, que contara con la unción y el respaldo pleno de Dios para cumplir con su misión. Tenía que formar al pueblo hasta convertirlo en un pueblo conquistador.

De la misma manera, nosotros también contamos con un líder y un equipo de discípulos, todos ellos poseen un corazón de siervo, como lo tuvo Josué, ellos también están dispuestos a unirse como un solo hombre para extender el mensaje de Dios al mundo. Al ser uno con nuestro equipo, sentimos tal motivación que nos ayuda a alcanzar las metas propuestas por el Señor.

Él siempre hará de los Suyos gente conquistadora, pero nos compete a nosotros el buscar ser revestidos del espíritu de conquista.

2. TENER UN PROPÓSITO

Cuando el Señor le dijo a Josué que Moisés había muerto, le estaba dando a entender que la etapa que había vivido, ya había quedado en el pasado, había muerto. Sus siguientes palabras fueron que se preparen para cruzar el Jordán y entrar a la tierra prometida. El Señor siempre nos instará a que no permitamos la pasividad en nuestra vida; contrariamente, nos impulsará a ponernos en acción.

Fue muy diferente la etapa que atravesó Israel en el desierto – en la cual sólo salía a buscar el maná – a la que afrontó cuando llegó a la tierra prometida, donde había fructificación, abundancia y provisión. Dios siempre nos lleva a actuar para que no nos estanquemos en el pasado.

Él no sólo nos manda a cada uno de nosotros a prepararnos, sino que nos dice que lo hagamos con nuestro equipo. Cuando el verdadero discípulo se pone de pie, todo un equipo de conquistadores se levanta con él.

3. PERSEVERAR EN LA FE

“¡Sé fuer te y Valiente!” (Josué 1:9)

Debe haber esfuerzo y valor. El esfuerzo es el trabajo duro. Es como un atleta que está en medio de una competencia, él no puede abandonar la carrera, sino que en el último tramo tiene que tomar un nuevo impulso para alcanzar la victoria. A eso se le llama esfuerzo. Si quiere ganar la carrera, tiene que tomar nuevas fuerzas y seguir avanzando, pero también necesita valor. El valor es no retroceder ante lo grande que se pueda apreciar una adversidad. Es como cuando se está subiendo una montaña, cuánto más uno se acerca a la cima, mayor debe ser el esfuerzo, a fin de que no lo venza el cansancio.

La vida está hecha de las decisiones que tomamos a diario. Josué fue sabio al tomar decisiones, sin permitir que las circunstancias adversas lo influenciaran; su fe en Dios, le permitió entrar y poseer la tierra que Él le había preparado.

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