QUÉ PIENSAS DE TI MISMO

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QUÉ PIENSAS DE TI MISMO

diciembre
“Gustad, y ved que es bueno Jehová; dichoso el hombre que confía en él”. (Salmos 34:8).

ALGO EN QUE PENSAR

“Cuando me encontraba sin un rumbo fijo, fui a gerenciar un Concesionario de autos, fue en ese tiempo que tuve la oportunidad de conocer al Señor. Mi primera lucha espiritual fue con los diezmos. Creía que era mucho dar el 10 por ciento. Empecé a asistir todos los días a la iglesia y un jueves, mientras el Pastor Castellanos predicaba, Dios me tocó y me habló de entregarle mi área financiera. Inmediatamente tomé la decisión de empezar a diezmar y a ofrendar generosa y fielmente.

Desde ese entonces, somos una familia de pacto y vemos cómo esto ha guardado nuestra hogar; la prueba más grande fue el año pasado cuando a mi esposa le detectaron un cáncer, en medio de esa situación difícil pacte por su salud, y el día de su cirugía se presentó una complicación en el quirófano, allí reclamé mi promesa y le dije: “Dios Tú eres un Dios de pactos y mi familia es familia de pactos. Mi familia y yo somos herederos de todas tus bendiciones”. Fue así como Él nos dio la victoria”.

Ricardo Leyva · Pastor Misión Carismática Internacional de Medellín

Dios anhela que el hombre tenga alguien con quien compartir, que pueda proveer para su casa y que tenga salud. Usted debe aprender a ver las bendiciones de Dios a través de la fe. La bendición no llega cuando se trabaja arduamente, sino cuando se mira el árbol de la vida, es decir, a Jesús. Cuando uno entra en intimidad con Dios y Él le da una palabra, ésta da fruto en su corazón (es la promesa que se convierte en una realidad para usted).

Por ejemplo, usted toma la promesa que dice: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19), confiesa que esa palabra es para usted, que Dios lo prosperará y bendecirá. Es cuando todas sus necesidades son doblegadas, porque usted ya habrá conquistado por la fe.

Dios siempre quiere lo mejor para nosotros pero, para saber qué es bueno, uno tiene que probarlo. El oído prueba las palabras, el gusto prueba los alimentos, pero nadie nunca sabrá lo que son las bendiciones de Dios hasta que las haya probado.

¿Cómo recibir junto a mi familia las bendiciones de Dios?

1. COMPRENDER QUE LA PROSPERIDAD ESTÁ AL ALCANCE DE MI FAMILIA

“El deseo de los justos es solamente el bien.” Proverbios 11:23

El deseo de Dios siempre ha sido bendecirnos de una manera integral. Él anhela bendecir nuestro espíritu, nuestra alma, nuestro cuerpo y también es su deseo proveer para cada una de nuestras necesidades. Muchas personas batallan en sus mentes, porque no creen que Dios pueda suplirlas y piensan que, para prosperar, tienen que sólo trabajar duramente. Son personas que aún no han comprendido que la prosperidad ya fue conquistada en la Cruz.

Satanás procura que ellas no vean las bendiciones porque él se deleita viendo a los hijos de Dios en pobreza pero hoy sus ojos espirituales deben abrirse y reconocer que ha sido engañado por mucho tiempo, debe renunciar a los argumentos que el adversario ha traído a su vida y creer firmemente en las promesas de Dios.

La prosperidad debe venir como resultado de haber llevado una vida recta y justa. En la medida que nos relacionemos con Dios, mayor será Su bendición sobre nuestras vidas. Para algunos, la prosperidad es sinónimo de trampas o fraudes porque la relacionan con tener algo de dinero ahora, pero no alcanzan a dimensionar las consecuencias catastróficas que se les avecinan. Recuerde que la prosperidad de Dios está a su alcance.

2. DEBEMOS PEDIR CON LIBERTAD

"Pídeme, y te daré por herencia las naciones, y como posesión tuya los confines de la tierra" Salmo 2:8

Dios ha preparado innumerables bendiciones espirituales y materiales para su vida; si todavía no las ha obtenido es porque le falta el elemento esencial, es decir, la fe. Él tiene para darle más de lo que usted pueda pedir. Mientras usted piensa en aquellas cosas que son pequeñas, Dios quiere darle grandes cosas.

El Apóstol Santiago dijo: “Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites” (Santiago 4:3).

El Apóstol Juan dijo: “Amados, si nuestro corazón no nos reprende, confianza tenemos en Dios; y cualquiera cosa que pidiéremos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él” (1 Juan 3:21-22).

Dios quiere darle bendiciones sobreabundantes en su vida, su casa, su familia, su trabajo, su iglesia y su nación. San Pablo dijo: “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8:32).

Dios Padre no retuvo a Su Hijo amado, sino que lo ofrendó por nuestro rescate, ya que el precio de la salvación era muy alto. ¿Acaso el Hijo de Dios no vale más que una casa, un auto, o la anhelada provisión económica?

3. MI FAMILIA Y YO SOMOS HEREDEROS DEL REINO

“Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos, y es hermosa la heredad que me ha tocado” (Salmos 16:6).

Como hijo de Dios debe comprender que Él tiene innumerables bendiciones para aquellos que caminan en su perfecta y buena voluntad.

Dios lo hizo a usted y a su familia partícipes de la herencia de Jesús, es decir, usted tiene el derecho legal de obtener las mismas riquezas que Él posee.

“Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Romanos 8:17).

Dios nos miró con ojos de misericordia y permitió que naciéramos a la fe, y esto fue lo que nos dio el derecho legal para permanecer dentro del territorio del pueblo de Dios.

¿Sabía usted que posee una gran heredad? Su vida de fe es tan poderosa que levantará un cerco de protección alrededor de su familia, su esposa, sus hijos, sus seres queridos su iglesia, etc. Cuando usted comienza a bendecir y cuidar lo que Dios le ha dado, Sus milagros se manifiestan a través de su vida.

Usted es diferente a todos los demás, pues Dios lo escogió para bendecir sobrenaturalmente su vida y las personas que lo rodean.

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