ORDENA TU CASA

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ORDENA TU CASA

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“En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él el profeta Isaías hijo de Amoz, y le dijo: Jehová dice así: Ordena tu casa, porque morirás, y no vivirás”. (2 Reyes 20:1).

ALGO EN QUE PENSAR

Es muy cierto que de una u otra manera vamos a morir y debemos poner en orden nuestra vida para el encuentro con Dios. Si la vida y nuestro hogar no están en orden para morir, entonces no está en orden para vivir. Todos los días debemos tener en mente esta palabra: no sólo se trata de arreglar los negocios, preparar tal vez un testamento, sino sobre todo, estar seguros que nuestra alma está en buena condición.

Aquí en este verso vemos cómo Ezequías cayó gravemente enfermo. Muchas personas están en esta condición por el pecado y por la falta de Dios en sus vidas. Dice que el Señor envió al profeta, es decir que Dios siempre envía a alguien para hablarnos, a alguien a que interceda por nosotros, a alguien que te dé un mensaje, o use a alguna persona, líder, amigo, familiar para llevarte la Palabra.

Le dijo: “Ordena tu casa porque vas a morir”. Definitivamente necesitamos ordenar nuestra morada espiritual antes de partir de este mundo, y no tengamos regreso a la verdad del Señor. Le dijo ORDENA, pues si algo Él quiere es llenar nuestra casa de paz, amor, dirección y alegría, pero Él quiere que le des las llaves ya que Dios sabe que no has sido capaz tu solo para poner en orden ese lugar tan importante para Él, y no quiere que inesperadamente venga la muerte a tu vida.

Dice la palabra que Ezequías rogó, se humilló, le pidió a Dios que viera todo lo que él había hecho. Te pregunto hoy: ¿Tú que has hecho? ¿Has sido perfecto en tus caminos, has honrado al Señor como hijo que eres, has seguido sus pasos y has entregado toda tu vida a Él? Dice la palabra que Dios habló al profeta, así como Dios hoy está hablándote por medio de ésta palabra, y le dijo “Vuelve y dile que he oído su oración, he visto sus lágrimas, y le concederé 15 años más de vida” Cuando sus hijos rogamos, Él siempre nos escucha y nos bendice. Pero un punto que pasamos por alto es lo primero que Jehová le manda a decir al rey: “ORDENA TU CASA”.

Podemos deducir que a la casa física del rey Ezequías lo menos que le faltaba era orden, puesto que la casa física del rey tenía sirvientes en todas las áreas. Creemos entonces que el orden de la casa tiene que ver más que limpiarla, ordenar las habitaciones, y todos los enseres, tiene que ver con:

1. ORDENA TU CASA= SANTIFICACIÓN

“Y Jehová dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos, y estén preparados para el día tercero, porque al tercer día Jehová descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el monte de Sinaí.” Éxodo 19:10-11

Arreglando tu pasado, restauras tu presente y aseguras tu futuro. Es necesario que tú y tu familia, es decir, tu casa, esté santificada y con vestiduras limpias. El reconocer, confesar y el arrepentimiento genuino son indispensables. Hay muchas cosas que nos llevan a quitar la mirada de las cosas de Dios para que las pongamos en las cosas terrenales. Debes evaluar cuáles son esos obstáculos o pecados.

“Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”. Colosenses 3:2 Ejemplo En algún momento una persona me hizo este comentario, hablando de la comida chatarra, y él dijo: “En realidad hasta las cosas buenas son malas cuando se toman en exceso, el agua, el azúcar, la sal, la carne, el café, el arroz etc”.

Debemos aprender el cuidado del hogar espiritual, el templo del espíritu, una alimentación sana, hábitos sanos, fomentar su limpieza, el vivir en orden y respeto con los demás, evitar las enfermedades por intoxicación de comidas y bebidas, también tiene que ver con ese bienestar físico.

2. ORDENA TU CASA= EN LOS VALORES Y PRINCIPIOS

Es importante dedicar tiempo a la familia, enseñar con el ejemplo buenos modales y leyes morales, de manera que cuando oigan hablar de su padre no sean avergonzados. Algo muy importante que debes tener en cuenta en el hogar: el ejemplo empieza en las autoridades, es decir, los padres: su trato, amor, espiritualidad, nada de iras, contiendas, palabras, etc.

A. El respeto

“Honrad a todos. Amad a los hermanos. Temed a Dios. Honrad al rey.” 1 Pedro 2.17

El respeto como pareja. El respeto es la base de los valores, pues el respeto nos hace aceptar el valor propio y los derechos de las personas, y nos hace convivir en paz.

En casa debemos enseñar el respeto a las personas mayores (Levítico 19:32)

En casa debemos enseñar el respeto a las autoridades (Romanos 13:1), es decir, maestros, policías, directores, etc.

En casa debemos enseñar el respeto a los padres (Efesios 6:2), desde el saludo en la mañana, hasta las buenas noches para acostarse.

B. El agradecimiento

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6)

Como familia debemos ser agradecidos. Debemos enseñar a nuestros hijos a ser agradecidos en todo lo que se les puede dar.

No le enseñemos a nuestros hijos a menospreciar lo que tenemos, sino a dar gracias sabiendo que el agradecimiento nos abre las puertas de la bendición de Dios en nuestra vida.

¿Escuchan nuestros hijos en nuestra boca palabras de agradecimiento o palabras de queja y de menosprecio? Si no les inculcamos el agradecimiento, ellos no vivirán con contentamiento.

C. La responsabilidad

“De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí”. (Romanos 14:12)

¿Qué es responsabilidad? Es el cumplimiento de las obligaciones; obligación de responder ante nuestros actos.

No cubramos las irresponsabilidades de nuestros hijos, ni las del esposo o la esposa.

D. La honradez

“No oprimirás a tu prójimo, ni le robarás. No retendrás el salario del jornalero en tu casa hasta la mañana”. (Levítico 19:13)

Honradez es integridad en el obrar, es aquella persona que por encima de su necesidad económica hace prevalecer en su obrar lo justo y lo recto.

No podemos permitir que nuestros hijos lleven a casa objetos que no sabemos de donde proceden. ¿No se da cuenta que sus hijos compran cosas que ellos normalmente no pueden pagar,?

¿No se ha preguntado de donde salen?

Debemos enseñar a nuestra familia que aunque tengamos muchas necesidades, eso no es excusa para obtener las cosas de manera fraudulenta (el cambio en el bus, dejar de pagar las deudas, etc)

E. El amor

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros”. (Juan 13:34)

Debemos enseñarnos a amarnos los unos a los otros dentro de la familia, no a odiarnos o menospreciarnos. Cuando hay amor hay tolerancia, hay perdón, hay armonía, pero el principal amor que debe existir es el amor a nuestro Dios.

 

3. ORDENA TU CASA= ESPIRITUALMENTE

“Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová”. Josué 24.15

Debemos enseñar a nuestros hijos a tener buena relación con Dios, a orar, leer la palabra y darles buen testimonio.

Quizás ya se nos ha dicho acerca de las responsabilidades de cada uno:

• Marido, ama a tu esposa, dignifícala, trátala como un vaso frágil.

• Esposa, sométete en el Señor a tu marido.

• Papá, sé la guía espiritual de tu hogar.

• Madre, enseña la vida cristiana a tus hijos pequeños.

• Padres, no provoquen la ira de sus hijos, sino instrúyanlos en la Palabra de Dios.

• Hijos, obedezcan a sus padres y hónrenlos.

La intención de esto es que como padres asumamos el reto de discipular en nuestra casa a nuestros hijos y a tomar el lugar como sacerdotes (Efesios 6:18 / 1 Tesalonicenses 5:17).

Éste es un reto que debemos asumir como cristianos. ¿Por qué debemos asumirlo?

● Una decisión (Josué 24:15) “yo y mi casa serviremos a Jehová”

● Por sabiduría (Proverbios 24:3)

● Por olor grato (Juan 12:3) “y la casa se llenó”

● Por enseñanza: “y por las casas no cesaban” (Hechos 5:42)

● Proveedores espirituales: “mayormente para los de su casa” (1 Timoteo 5:8)

● Por santidad (Salmos 93:5)

Seríamos ingratos si no decidimos servir a Dios hoy y prepararnos para abrir nuestro hogar. Porque Él ha hecho tanto por nosotros, ha hecho tantas cosas por nosotros que debemos estar agradecidos y debemos demostrarlo sirviéndole a Dios.

El Señor nos ha dado tanto que nunca podríamos pagar la salvación. Hoy debemos decidir lo que ellos decidieron: “nosotros, pues, también serviremos a Jehová, porque él es nuestro Dios”. Servir a Dios implica que nuestra familia completa debe determinar servir al Señor: “Yo y mi casa”.

¿Estoy dispuesto a ordenar mi casa?

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