LA PALABRA: MI MAYOR HERENCIA

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LA PALABRA: MI MAYOR HERENCIA

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“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”.

Hebreos 4:12

ALGO EN QUE PENSAR

Para que la Palabra dé el fruto eficaz, el creyente debe darle preeminencia en todas las áreas de su vida, y debe hacer de ella el tesoro más preciado, ya que de ella depende su vida y su futuro. El apóstol Pablo escribió a los colosenses y dijo: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.” (Colosenses 3:16), lo que nos lleva a entender que la Palabra es el instrumento de Dios para instruir nuestro camino y corregirnos cuando no estamos tomando las decisiones correctas.

La Palabra también es Luz, porque al estar lleno de ella, se ilumina nuestro interior y se disipan las tinieblas que nos pueden llenar de inseguridad y temores. “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino.” (Salmos 119:105)

Éstas son algunas características de la Palabra de Dios que debes conocer:

1. ES VIVA

“El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:63).

Su eterna Palabra es viva, y por lo tanto, desata vida en medio de aquello que ha estado muerto o estancado por mucho tiempo. Jesús dijo que el espíritu  da vida y que la carne para nada aprovecha, así que la vida de la Palabra de Dios es por medio del Espíritu Santo, quien nos revela cada verdad que está en ella. Si la Palabra no tuviera el respaldo del Espíritu Santo, carecería de poder y no obraría de la manera poderosa que sabemos.

Hay tal poder en la Palabra de Dios que, cuando se confiesa con fe, transforma las circunstancias. Jesús nos enseña que para el Padre no es difícil sanar a los enfermos, ni liberar a los oprimidos por el adversario, ni suplir las necesidades de Sus hijos, porque esa es Su naturaleza y Él lo hace a través de Su Palabra.

2. ES EFICAZ

“… así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”

(Isaías 55:11).

Su poderosa Palabra es eficaz, es decir, es operante y dinámica; actúa cargada de toda la energía divina y cumple el propósito para el cual Dios la ha enviado como lo expresó el profeta Isaías.

Las promesas cobran vida en el creyente cuando se añade la sustancia más importante para mover el mundo espiritual a nuestro favor, y esa sustancia es la fe. Debemos creer  que la Palabra de Dios  tiene la autoridad para hacer que las circunstancias cambien, por eso, es importante declararla constantemente, reclamando cada promesa que está en ella, ya sea con respecto a restauración familiar,  sanidad, liberación, prosperidad, bendición emocional, porque todo lo que se confiese, es un decreto en el mundo espiritual y Señor y sus ángeles darán la órden que se cumpla tal palabra.

3. ES CORTANTE

La sabia Palabra de Dios es más cortante o tajante que cualquier espada de dos filos;  es como el bisturí de un cirujano y está destinada a curar y cerrar cualquier herida. Cuando la Palabra de Dios se desata, llega hasta la parte más íntima del ser humano, sanando las heridas más profundas y escondidas del alma y del espíritu.

Cuando se refiere que es de dos filos, quiere decir que penetra muy hondo, llegando hasta lo más profundo de nuestro interior, es decir, esos pensamientos que nadie conoce, esas determinaciones que estamos a punto de tomar pero de las cuales no estamos seguros, esos deseos que tal vez no están alineados a la voluntad de Dios; pero es ahí cuando el Señor habla a nuestro corazón por medio de Su Palabra para instruirnos, guiarnos, y como un Padre amoroso, proteger nuestra vida y futuro.

La Biblia es el único libro que puede traer sabiduría a tu vida, esperanza para tu familia y la seguridad de un futuro en bendición. El creyente puede alcanzar una madurez espiritual si se ejercita en el estudio de Su Palabra: cuanto más estudies y profundices en las Escrituras, más fortalecido estarás frente a la prueba, o tentación, o esos momentos donde el enemigo quiere sacarnos del propósito, y tu fe se ensanchará para que puedas vencer todo dardo de duda.

La recomendación es que puedas diseñar un cronograma de lecturas de la Biblia, que a diario propongas tener esa cita tan importante con Dios en oración y meditando en la Palabra, para que seas prosperado en todo y tu vida experimente el éxito.

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