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UNA CITA CON DIOS EN EL LUGAR SECRETO

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“Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público”.

Mateo 6:6

ALGO EN QUE PENSAR

La noche en que tuve mi encuentro personal con Jesús, se operó una transformación total en mi vida, todas aquellas cosas que antes traían satisfacción a mi ser, habían desaparecido; no aguantaba el escuchar una mala palabra. Tampoco me sentía cómodo con mis antiguas amistades. Pero aún no sabía el por qué del cambio. Pensaba que esa experiencia espiritual era solo por un momento y que luego todo volvería a su normalidad.

Hasta que en oración le dije al Señor: Enséñame qué es lo que me está pasando, me siento como si yo fuera otra persona. Él me dio la respuesta a través de Su Palabra. “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32).

Comprendí que el conocer a Jesús y vivir en Su Palabra, es lo que nos da liberación. Lo invito a cambiar su destino a través de la oración y a comprender las grandes bendiciones que el Señor tiene para su vida.

Pastor César Castellanos

Una vez más queda manifestado el poder de la oración. Es en el lugar secreto donde Dios hablará a nuestros corazones y nos revelará Su voluntad.

La oración es el medio para obtener la respuesta de Dios en nuestras vidas. Moisés oró cuando las aguas eran amargas, y Dios le mostró el árbol que al arrojarlo al agua cambiaría la amargura en dulzura. David dijo: “Confortará mi alma”. La oración es el medio establecido por Dios para dar dirección a cada uno de Sus hijos.

Que hará Dios en nuestras vidas en el LUGAR SECRETO:

  1. UN CAMBIO DE NATURALEZA

“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”. (2 Corintios 3:18)

El apóstol Pablo invita a cada uno de los creyentes a que inviertan tiempo en contemplar la gloria de Dios y la mejor manera de hacerlo es a través de la visualización. Pero para lograr captar la imagen correcta, se requiere que entendamos que nuestro corazón debe estar sano y nuestra conciencia tranquila, debemos tener una conciencia transparente, que el dedo acusador no nos esté señalando. David dijo “el hombre recto mirará su rostro” (Salmo 11: 7).

Cuando Jacob tuvo su encuentro con el ángel, él reconoció sus faltas, lloró y le suplicó, después de esto fue que recibió la bendición y llamó Jacob el nombre de aquel lugar Peniel porque dijo: “Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma” (Génesis 32:30). Para Jacob el haber visto el rostro de Dios fue el poder ver las circunstancias transformadas positivamente.

Pablo enseña que en la medida en que perseveremos en contemplar la gloria de Dios seremos transformados en esa misma imagen que logremos captar de Él. Pablo había logrado desarrollar una visión espiritual en su propia vida y de una manera extraordinaria él podía ver con nitidez la gloria de Dios, como cuando alguien se contempla en un espejo, por esto dijo: “somos transformados”.

La palabra ‘transformar’ en el idioma griego es ‘metamorfosis’, dando a entender cómo, a medida que estamos en el lugar secreto con Dios, iremos desprendiéndonos de nuestra naturaleza débil y carnal, adquiriendo así el carácter de Cristo, entonces tendremos su mente y podremos ver las cosas tal como Él las ve.

  1. NUESTRA FE ES LLEVADA A NUEVO NIVEL

“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1 Corintios 13:13).

El Apóstol Pablo menciona tres áreas fundamentales que son temporales, pero que también tienen connotación eterna; habla de la fe, la esperanza y el amor. La fe es para hoy, la esperanza es para el mañana; puedo decir que la esperanza es la visión, la proyección que nosotros tengamos.

Muchos confunden fe con esperanza, y por ello algunos dicen: “Tengo fe que el Señor algún día me sanará”; “Tengo fe que algún día mi hogar va a cambiar”, “Tengo fe que algún día la situación económica va a mejorar”, eso es esperanza, la fe no es futurista sino actual. El Señor Jesucristo dijo: “Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho” (Marcos 11:22-23).

Muchas oraciones que hacemos se pierden por nuestra duda. La fe siempre mira lo que Dios ha dicho y lo cree. Cuando usted ha elevado una oración acorde a Su Palabra, el milagro ya sucedió, aunque las circunstancias sigan diciendo lo opuesto. Usted debe determinarse a moverse en la dimensión de la fe.

La esperanza está muy unida a la fe; podemos ver la esperanza a través de los ojos espirituales. Podemos ver un mañana mejor, pero la única manera de traer ese mañana al presente es a través de la sustancia de nuestra fe en Dios y Su Palabra.

  1. SOMOS FORTALECIDOS PARA LA CONQUISTA
“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Romanos 8:26).
El Espíritu Santo es tan real como Jesús. Aunque Su ministerio terrenal tuvo una corta duración, solo tres años y medio, el Señor Jesús dejó un camino preparado para que la iglesia estuviera apta para recibir al Espíritu Santo cuando viniese, lo que aconteció en el día del Pentecostés.
Desde ese instante, Él se ha convertido en el eje principal de la iglesia. Como el ser humano es muy dado a caer en oraciones monótonas que carecen de poder, el Espíritu de Dios ha venido en nuestra ayuda y al entregarle el control total de nuestra vida es cuando nuestro nivel de oración adquiere otra dimensión.

 

Él sabe cómo tocar el corazón del Padre Celestial para que envíe Sus ejércitos angelicales a nuestro favor. El Espíritu Santo conoce los deseos de nuestro corazón, también sabe cuál es nuestra necesidad. Se presenta ante el Padre usando las expresiones correctas y aquellos gemidos indecibles que jamás podrán expresarse con palabras humanas, y que son los que enternecen el corazón de Dios haciendo que Él extienda Su favor hacia nosotros.

 

Si logramos a diario entrar en oración en el Espíritu, nunca más volveremos a ser los mismos. Al hacerlo, vendrá una renovación de la mente, así como bendiciones a la familia y a las finanzas. El lugar secreto es donde conquistamos todo lo que deseamos llegar a ser en Dios.

 

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