MANDA TU LLUVIA

seisocho
UN VERDADERO DISCÍPULO
November 8, 2016
diciembre
QUÉ PIENSAS DE TI MISMO
November 30, 2016

MANDA TU LLUVIA

c69

“Porque como desciende de los cielos la lluvia y la nieve, y no vuelve allá, sino que riega la tierra, y la hace germinar y producir, y da semilla al que siembra, y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”.

Isaías 55:10-11

ALGO EN QUE PENSAR

Un humilde sembrador compró tres semillas exactamente iguales para empezar a trabajar sus campos. Sembró una de las semillas a la derecha, otra a la izquierda y guardó una para más adelante. Después de esperar un tiempo, fue a ver los resultados: uno de los dos terrenos era fértil y daba fruto abundante, mientras que el otro era un terreno seco que lo único que logró fue dañar la semilla.

Determinado, el sembrador decidió sembrar la semilla restante en el terreno fértil e invertir todos sus recursos para el cuidado de esta tierra. Como resultado, todos sus campos prosperaron y tuvo gran abundancia. De la misma manera, una vida que está abonada y regada por la Palabra de Dios, es una tierra que estará lista para dar un fruto abundante y la semilla no se perderá ni se dañará, mientras que una vida que no está fundamentada en la verdad de la Palabra, es sencillamente una tierra donde el enemigo podrá robar fácilmente el fruto.

El Señor nos da el ejemplo de la lluvia, la cual tiene cuatro propósitos claros. A continuación veremos el paralelo entre ellos y nuestra vidas:

1. REGAR LA TIERRA – Contacto con la Palabra

Fenómenos tales como la sequía, o ausencia de lluvias, producen estragos en la tierra y sobre todo en la generación de cultivos, que son una de las fuentes de subsistencia del ser humano. Por esta misma razón, la lluvia es la responsable del regado natural y más efectivo que reciben los suelos, para así poder dar el fruto que se espera.

Así mismo, la Palabra de Dios es como esa lluvia necesaria en nuestras vidas que debe regar nuestro corazón con fe, esperanza y convicción. No podemos avanzar en nuestra vida cristiana estando en una condición de sequía espiritual, donde hay duda, temor, incredulidad, desmotivación o pecado oculto, porque esto hará que nuestros fruto sea negativo, pero si la Palabra de Dios es nuestro fundamento y riega nuestra vida a diario, estaremos preparados para dar un fruto digno del Espíritu Santo.

“Volveos a mi reprensión; He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, Y os haré saber mis palabras.” Proverbios 1:23 y 33

2. HACE GERMINAR – Quebrantamiento

La función de la lluvia es hacer que todas las semillas que están en la tierra germinen, por lo tanto, su propósito es entrar en contacto con las semillas y quebrantarlas, para que de este modo el fruto que dé sea abundante. “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto”. Juan 12:24

El quebrantamiento es la estrategia del Espíritu Santo para que podamos renunciar a lo que somos, queremos, pensamos y planeamos para nuestra vida, que no va acorde al plan original de Dios para nosotros, y nos enseña a depender plenamente de Él.

3. PRODUCIR

Gracias al proceso eficaz de la lluvia, los campos gozan de buenas cosechas.

Es cuando los dones y talentos se activan y podemos sentir la gracia de Dios fluyendo a través de nuestras vidas. Recuerda que es necesario aplicar correctamente y a diario la Sangre que brotó de las manos de Jesús, que es la única que pueda activar la creatividad, la excelencia y la productividad en nuestra vida, y nos hace ilustres en medio de las demás personas de nuestro trabajo, estudio, profesión, familia, etc.

3. DAR SEMILLA

La lluvia en este punto ya cumplió su misión; ahora, es tiempo de cosechar los frutos.
“Verá el fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y llevará las iniquidades de ellos.” Isaías 53:11

El Señor Jesús pudo ver la redención de las naciones y este hecho le produjo una gran satisfacción, ya que fue la recompensa de toda Su obra; del mismo modo, sucederá con cada uno de nosotros, que algún día veremos la lluvia de recompensa por nuestro trabajo, esfuerzo y compromiso.

Recogeremos la cosecha y recibiremos esa lluvia de restitución por medio de la cual será devuelta todo lo que el enemigo quiso robar.

La Palabra preparará nuestra vida para que podamos recibir esas bendiciones y las podamos disfrutar en plenitud.

DESCARGAR ESTUDIO PARA CÉLULAS

Los comentarios están cerrados.