LA MARCA DE LA FIDELIDAD

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LA MARCA DE LA FIDELIDAD

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“Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra.” (Lucas 22:44).

ALGO EN QUE PENSAR

Los momentos extremos en la vida del ser humano están marcados fisiológicamente por el sudor, como un medio de refrigeración corporal, conocido también como transpiración. El sudor también puede ser causado como una respuesta al esfuerzo físico, a un momento emocional o al miedo, ya que éstos aceleran el pulso cardíaco y causan una mayor producción de calor.

Todos los seres humanos nos encontramos expuestos a estas experiencias continuamente, y el Señor Jesús, como hombre, también las experimentó, saliendo victorioso de ellas.

Uno de los momentos más angustiosos de Su vida fue en el Huerto del Getsemaní, después de que uno de sus discípulos más cercanos, Judas, lo había traicionado y lo había vendido por unas pocas piezas de plata. Aquella noche, mientras elevaba Su oración y clamor, decía: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa”, porque sabía que venía el tiempo donde se cumpliría lo que el Padre ya había establecido, y era dar Su propia vida en la Cruz para que nosotros no tuviéramos que beber esa copa, donde estaba condensada toda la maldición de la humanidad, nuestro pecado, nuestras enfermedades.

Pero vemos que Jesús, con un corazón obediente a Dios, renuncia a Su propia voluntad, para hacer la voluntad de Su Padre, y debido a Su fidelidad, fue fortalecido directamente por Dios. Lucas 22: 42-43 “diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. Y se le apareció un ángel del cielo para fortalecerle.”

La vida de Jesús nos enseña la importancia de ser personas fieles al llamado que Dios nos ha hecho; cuando cumplimos Su propósito en esta tierra, Dios trae recompensa. Características de una persona fiel:

1. UN CORAZÓN SANO

Uno de los golpes más fuertes que puede recibir el ser humano es la traición, y la más común es la infidelidad, que es una muestra clara de egoísmo. Cuando traicionamos la confianza de nuestros familiares, amigos, líderes, o discípulos, o cuando recibimos el flagelo de la traición por parte de alguien allegado a nosotros, esto produce heridas profundas emocionales que marcan negativamente el corazón; pero debemos entender que sólo hay una cura para éstas heridas, y es la Sangre que brotó de la frente de Jesús a causa de Su intensa angustia, y que Él anhela restaurar nuestro corazón y sanarlo para que esté listo para dar lo mejor a otros que lo necesitan.

Nunca la traición produce frutos de honra ni de dignidad, sino que pone una marca incorrecta en la naturaleza de la persona; por eso, así como el perdón es una decisión, la fidelidad también es una decisión. Determina ser fiel!

2. SER UN BUEN MENSAJERO

Cuando alguien está traduciendo, sabe que su trabajo consiste en transmitir un mensaje fiel y no adulterado a su público, y que si cambiara en algo el mensaje para dar su propia interpretación, no sería considerado un buen traductor. Jesús nunca quizo hablar nada a título personal, por eso siempre se enfocó en hablar acerca del Padre, y esa es la esencia de la fidelidad.

Nosotros, como hijos de Dios, debemos ser esos buenos mensajeros fieles, que podamos transmitir el mensaje del amor de Dios, que fue capaz de dar a Su único hijo para que muriera en la Cruz y así darnos vida; debemos transmitir el mensaje de fe y esperanza que cambia vidas y que nos lleva a mostrar a Jesús no como una religión, sino como el Único Dios verdadero.

Por eso Jesús dijo en Juan 14:10 “¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.”

3. UN ESPÍRITU DE SERVICIO

“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” Filipenses 2:5-8

En todo tiempo, así como el apóstol Pablo lo enseñó, debemos recalcar que Jesús fue el mayor ejemplo de fidelidad y servicio, ya que Él, siendo el mismo hijo de Dios, no se aferró a Su posición, sino que se hizo como uno más de nosotros, y obedeció hasta dar Su vida en la Cruz por nosotros.

Todo el ministerio de Jesús fue marcado por el corazón de servicio que Él tuvo hacia el enfermo, el afligido, el endemoniado, hacia Su equipo de 12 discípulos, y hacia las multitudes, porque entendía que el que sirve siempre será el mayor de todos. Por eso, debemos aprender a servir a Dios primeramente, y a los demás, en lo pequeño y en lo grande, porque es ahí donde recibiremos la doble honra y la recompensa.

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