EL MAS GRANDE CONQUISTADOR

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#SOMOSUNO2015: “HEMOS VENCIDO”
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EL MAS GRANDE CONQUISTADOR

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“y desnudándole, le echaron encima un manto de escarlata, 29 y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caña en su mano derecha; e hincando la rodilla delante de él, le escarnecían, diciendo: !!Salve, Rey de los judíos! 30 Y escupiéndole, tomaban la caña y le golpeaban en la cabeza.” (Mateo 27:28·30).

ALGO EN QUE PENSAR

Cuando Adán y Eva fueron tentados en el huerto del Edén, doblegaron su voluntad ante la serpiente y aceptaron la voz del enemigo, perdiendo así todo beneficio y bendición que Dios les había otorgado desde el comienzo de su creación; fueron expulsados del paraíso.

Cuando Dios pensó en el hombre, pensó en hacerlo heredero de Sus riquezas, tesoros y de Su autoridad, y por esta razón Adán tenía esa naturaleza de gobierno, tenía la unción de la multiplicación y esa comunión directa con Dios en todo tiempo, es decir, tenía una corona de gracia y honra que el mismo Dios había puesto sobre él. Pero al escuchar la voz incorrecta del enemigo y tomar del fruto prohibido, Adán perdió la corona que le había sido otorgada, y Satanás se apropió de ella.

El Padre Celestial por muchos años no pudo hacer nada para recuperarla, pero al llegar Jesús a esta tierra, y por medio de Su justicia y Su Sangre preciosa, recuperó la corona de conquista, prosperidad, gobierno y autoridad, y por cuanto esa corona está en Sus manos, Él ya conquistó para nosotros todas estas bendiciones.

“que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.” Apocalipsis 5:12

Debemos entender que el enemigo siempre ha usado la misma estrategia para hacer caer y retroceder al ser humano de las sendas rectas de Dios, y es tentándolo y engañándolo, para que así el hombre someta su voluntad a las cosas de este mundo y se desvíe del propósito divino; pero Jesús nos enseñó por medio del sacrificio en la Cruz que, en el momento en que Él se dispuso a hacer la voluntad del Padre, y al derramar cada gota de sangre en los diferentes momentos de angustia y humillación, le demostró al enemigo que por medio de Su sangre obtuvo la victoria y conquistó aún la misma muerte, y por lo tanto por Su Sangre nosotros somos más que vencedores y podemos vencer toda obra de las tinieblas.

El apóstol Pablo dijo: “Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante.” La palabra es clara cuando nos enseña que, en el momento que Adán pecó, es decir, cuando cedió a la tentación y al engaño de Satanás, su espíritu murió.

La vida de Adán quedó reducida a su alma, donde solamente se le da importancia al: “yo pienso”, “yo siento” y “yo quiero”. Pero dice la palabra también que Jesús, quien es “el postrer Adán, espíritu vivificante”, es quien vino a darnos vida y a rescatarnos del dominio del enemigo.

Éstos fueron 3 momentos en que Jesús, en medio del desierto, fue tentado por Satanás, pero demostró ser el Más Grande Conquistador:

1. PRIMERA RONDA:  SUS PENSAMIENTOS

“Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.” Mateo 4:3

Jesús, al igual que Adán, tenía que pasar la prueba de fuego. Satanás utilizó la misma estrategia que había usado con la primera pareja, y era sembrar la semilla de la duda. El tentador quería hacer que Jesús dudara de Su propia naturaleza y obrara de una manera impulsiva sin tener en cuenta la Palabra de Dios.

Esta primera tentación fue enfocada a la manera de pensar, llevándolo a que se enfocara en Él mismo, y por eso le ofreció como alternativa convertir las piedras en pan. Pero Jesús siempre utilizaba el arma más poderosa, que es la Palabra de Dios, y por eso pudo anular al enemigo.

“Y te afligió, y te hizo tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido, para hacerte saber que no sólo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.”Deuteronomio 8:3

Jesús salió victorioso de esta primera ronda que estaba dirigida al “yo pienso”, es decir, a esa parte de la lucha en los pensamientos.

2. SEGUNDA RONDA: SUS EMOCIONES

“Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y En sus manos te sostendrán, Para que no tropieces con tu pie en piedra.” Mateo 4:5·6

En este segundo ataque, el adversario no vino como el tentador, sino como el diablo. Se enfocó en las emociones de Jesús, motivándolo a que desafiara la naturaleza, confiando en que Dios no lo desampararía y que mandaría Sus ángeles en Su ayuda.

La astucia del adversario para engañar es mostrarnos las circunstancias para manipular sentimientos y emociones, pero Jesús nuevamente le respondió con la palabra correcta diciéndole: “Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios.” (Mateo 4:7).

Jesús también ganó la segunda ronda que estaba dirigida a la parte del “Yo siento”, es decir, a su área emocional.

3. TERCERA RONDA: SU VOLUNTAD

“Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares” (Mateo 4:8·9)

Finalmente el diablo fue con toda su fuerza y le ofreció a Jesús devolverle todo lo que era de Adán a cambio de un acto de adoración a él. En su desespero por querer tomar control de la vida de Jesús, le propuso una oferta atractiva aparentemente; pero todos sabemos que en el carácter de Jesús nunca estuvo el deslumbrarse por las riquezas, las coronas temporales de poder, ni el placer, y por eso no cayó en la trampa.

Por eso le Jesús le responde con autoridad: “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás. El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían.” (Mateo 4:10-11).

En esta tercera tentación, el enfoque del enemigo fue a la parte del “Yo quiero”, sabiendo que la voluntad es la que define el destino de una persona.

Pero Jesús al dar su vida en la Cruz del Calvario, venció con el predominio que el enemigo quería tener sobre Su vida y la nuestra, y por eso debemos entender que la victoria Él nos la dio por medio de Su sangre y que tenemos la autoridad para vencer la obra del tentador, porque tenemos a nuestro lado al más grande conquistador de todos los tiempos, a JESÚS.

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