EL AMOR PATERNAL DE DIOS

blogsentimientos
SINTONÍA DE AMOR: ¿CÓMO SABER CUAL ES LA PERSONA CORRECTA?
June 30, 2016
es66
TENGA EL CONTROL SOBRE SUS PENSAMIENTOS
July 11, 2016

EL AMOR PATERNAL DE DIOS

amorpadre

“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden?”.

Mateo 7:11

ALGO EN QUE PENSAR

Mis padres adoptivos me enseñaron a nunca decir “NO PUEDO”. Cuando crees que no hay límites empiezas a pensar que puedes hacer cualquier cosa que te propongas. Cuando era muy pequeña fui abandonada en un hospital por mis padres biológicos, en ese momento llegaron Sharon y Gerald, mis padres adoptivos, quienes me enseñaron a vivir una vida sin límites, eso me llevó a soñar. Fui inspirada por Dominique Moceanu, una gran gimnasta que me motivó a seguir sus pasos.

Al principio no fue fácil, pues las mejores deportistas tenían piernas, pero yo nací sin ellas, – una deformación genética me las quitó, pero no me quitó la vida. Mis padres se propusieron criarme sin limitaciones, como también lo hicieron con sus otros 3 hijos; una regla en casa era que nunca podías decir “no puedo”. Comencé a prepararme cuando tenía 7 años en una cama elástica que papá instaló, al principio solo rebotaba sin ningún propósito, pero después de mucho practicar logré controlar mi cuerpo y mi técnica. Tiempo después ya estaba compitiendo, y empecé a dominar la gimnasia profesionalmente, en la secundaria fui campeona de gimnasia del Estado de Illinois, también practiqué otros deportes, como béisbol, basketball y siempre lo hice muy bien, nada me limitó.

Un día, cuando tenía 16 años le pregunté a mi mamá acerca de mis padres biológicos, ella tenía mucho temor de decirme cuál era mi apellido, después de mucho insistir ella accedió y me dijo: “Tu apellido biológico es Moceanu”, yo sabía lo que significaba eso, que mi hermana biológica era Dominique Moceanu, la gran gimnasta que me inspiró a tomar este camino. Quise contactarla y cuando lo logré le envié una carta contándole mi historia y los papeles de mi adopción.

Para todos es muy importante conocer a la persona que te inspiró en tu infancia, pero el hecho de que fuera mi propia hermana me dio una gran lección de vida. Mi vida sigue siendo marcada a cada instante por esa regla de oro que me enseñaron mis padres. “Nunca digas no puedo”. Gracias a su amor paternal he alcanzado cada uno de mis sueños.

De qué manera se manifiesta el amor paternal de Dios para cada uno de sus hijos:

1. SU FIDELIDAD ES PARA SIEMPRE  · DIOS ES UN PADRE FIEL

“Y pondré mi pacto entre mí y ti, y te multiplicaré en gran manera. Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él, diciendo: He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. Y no se llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre de muchedumbre de gentes. Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes saldrán de ti” (Génesis 17:2-6).

Abraham fue obediente desde el inicio, cuando Dios le dijo que saliera de su tierra, de su parentela y de la casa de sus padres. Tenía setenta y cinco años de edad cuando el Señor le habló. Su gran soporte desde ese momento en adelante fue la promesa que recibió: “Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición” (Génesis 12:2).

Sin embargo, cuando los años pasaron y la promesa no se cumplía, Abraham le dijo a Dios: “Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa. Y el señor le dijo: “No te heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia” (Génesis 15:3-6). Después de esto, Abraham no se desalentó, no renegó, ni aceptó ningún pensamiento negativo, sino que aprendió a esperar en Dios.

A los noventa y nueve años Dios se le reveló como “El Shadai”: “El” significa Todopoderoso y “Shadai” viene de la raíz “Shad”, que significa pecho, refiriéndose al pecho materno. Dios se le reveló como el Dios paternal y también como el Dios maternal. ¿Será que alguien de casi cien años puede tener vacíos emocionales causadas por el papá y la mamá? Pues en este caso era así, y esto era lo que le impedía conquistar la promesa que Dios le había dado.

Así que Dios se manifestó como el Padre que no falla, que todo lo puede y a la vez como ese Dios maternal, que amamanta o que nutre, que suple todas nuestras necesidades: “…y mamaréis, y en los brazos seréis traídos, y sobre las rodillas seréis mimados. Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros, y en Jerusalén tomaréis consuelo” (Isaías 66:12-13). Después de que Dios sanó las emociones de Abraham, consolidó su promesa.

2. SIEMPRE TENDREMOS PROVISIÓN – DIOS ES UN PADRE PORVEEDOR

“El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy…” (Mateo 6:11).

La prosperidad de Dios está a su alcance. La ruina quedó representada en espinos y abrojos, y en la corona de espinas que Jesús llevó sobre las sienes, estaba quitando de nosotros la maldición de la ruina.

Él se hizo pobre para que nosotros seamos enriquecidos, y es lo que enseña Su Palabra. La prosperidad no es algo reservado para algunos pocos, ¡No!, la prosperidad es algo que Dios reservó para cada uno de Sus hijos. Todas las batallas que ha sufrido hasta el momento simplemente han sido peldaños para acercarlo más a Él. También la escasez, los momentos difíciles en el hogar, la situación de las empresas, de su país, etc., solamente han sido escalones para que se acerque definitivamente a Él.

Pero ya usted es un hijo de Dios, y Sus hijos son prósperos, tal como lo enseña el rey David “Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan” (Salmo 37:25).

San Pablo dijo: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). Estos principios son fundamentales. Si surge un río de prosperidad, ¿Usted qué hace? Decir no lo merezco ¿y se hace a un lado? ¡No! Se pone debajo de esa Cruz pidiéndole al Señor que ese río de prosperidad sea sobre usted.

El Señor a través del profeta Hageo dijo: “Mía es la plata, y mío es el oro…” (Hageo 2:8). Su Padre es dueño del oro y de la plata, entonces dígale: “Señor Jesús, eres la prosperidad de Dios, quiero que me llenes de Ti, que envuelvas mi vida con Tu prosperidad. Quiero que la prosperidad esté en mi vida”.

Si la prosperidad no estuviera reservada para los hijos de Dios, simplemente Él diría que no la pidan porque es para los judíos, pero la prosperidad es para todo aquel que tiene a Jesús en su corazón y para aquellos que comprenden que Dios en nuestro Padre y proveedor.

3. SIEMPRE NOS BENDECIRÁ – DIOS ES UN PADRE QUE NOS BENDICE

Dios es nuestro verdadero Padre, cuando lo conocemos, Él llena todo vacío. El apóstol Pablo dijo: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Efesios 1:3). Nos habla de que la primera bendición, es la bendición paterna. El padre debe bendecir a sus hijos; así como nosotros recibimos la bendición de Dios Padre. La palabra bendecir significa: Desatar bien y hacer bien a los hijos. La palabra maldecir significa decir mal, hablar mal y desatar mal a los hijos.

Un padre puede maldecir a un hijo con sus palabras. Cuando usa expresiones de rechazo, o de menosprecio o dice vulgaridades a sus hijos, esas palabras son como una voz profética, que producen un efecto en los aires, y transforman las circunstancias, para que se cumpla lo que dijo; pues todo lo que el padre diga vendrá sobre sus hijos. Debemos entender que en este mundo donde viven más de seis mil millones de personas, son muy pocos los que han sido escogidos para ser parte de la familia de Dios, y dentro de esos pocos, se encuentra usted; usted está ingresando a la familia real; debe aprender, cómo vive y cómo se comporta un príncipe, pues usted ya es un hijo del Rey.

Por eso tiene que esforzarse en aprender de la Palabra, en ser ministrado, y aprender los modales del Reino de Dios, porque usted ha sido adoptado como hijo de Dios.

Los comentarios están cerrados.