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¡CORRE!

 

¿A donde corres cuando las situaciones son difíciles? Es natural que cuando las cosas se ponen duras, empecemos a correr. Por ejemplo en un terremoto, las personas corren pero corren muchas veces a lugares incorrectos y por causa de esto mueren. Cuando algo en tu vida se complica y está por derrumbarse ¿hacia donde corres? ¡Hoy aprenderás a correr al lugar correcto!

APRENDAMOS DE JONÁS

Hay muchas personas que están corriendo constantemente hacia el lado equivocado, corriendo siempre en contravía de lo que Dios tiene para ellas, ejemplo de esto lo vemos en el libro de Jonás. Jonás era un profeta al cual Dios le habla dándole la instrucción de que fuera a Nínive porque vendría juicio sobre esa ciudad, más Jonás desobedeció e inició una carrera, pero una carrera hacia la huída. Este también es el caso de algunos que, incluso estando en la iglesia aún no han entendido que la relación con Dios no es una relación presencial sino una relación espiritual. No se trata de decir que vamos a la iglesia, pues podemos asistir pero con la motivación incorrecta, cuando permitimos esto, estamos corriendo al lugar equivocado. Entonces, ¿cuántas veces Dios nos llama para cosas mayores y huimos velozmente de allí?

La vida no es solamente lo que tu tienes ahora, existe un lugar realmente seguro, una manera de vivir increíblemente feliz, plena y completa a la cual no le falta nada, pero debes asegurarte de ir corriendo hacia la dirección correcta. ¿A cuántos de nosotros Dios nos ha dicho “derecha” pero en nuestro afán de hacer lo que queremos, lo que pensamos y lo que deseamos nos vamos con tal autosuficiencia al lado opuesto? Podremos algún día retornar al camino, pero la preocupación está en que cuando volvamos al camino, volvamos en otras condiciones, volvamos mal. ¿Cuantos han perdido tiempo valioso por no escuchar y enderezar sus pies al camino correcto?

APRENDAMOS DEL REY SAÚL

Tenemos al rey Saúl, un hombre enfrentando dificultades como quien se enfrenta a un Goliat. Este gigante representa todo aquello que no podemos manejar, todas las inseguridades. Cuando no entendemos que nuestra seguridad y nuestra identidad están en Cristo, empiezan aflorar muchas debilidades y empezamos a estar en lugares de refugio equivocados. A veces nosotros resguardamos nuestra vida en el lugar más inseguro de todos.

 

“Cuando Saúl y los israelitas lo escucharon, quedaron aterrados y profundamente perturbados”

1 Samuel 17:11

 

¿A qué le tienes temor? ¿De qué cosas te estás escondiendo? Cuando el temor golpea tu vida ¿cuál es tu reacción? Las malas noticias y el temor hablan muy fuerte; cuando una situación dolorosa toca nuestra vida y nuestra familia, esto golpea nuestro corazón. Cuando estamos atravesando dificultades y grandes tormentas, tendemos a preguntarnos ¿por qué yo? El enemigo quiere que en el momento de la dificultad corramos a la cueva del pánico, donde se escondió Saúl y su ejército, atormentados y apoyados en sus propias ideas.

¿Hacia donde se dirige tu corazón cuando todo se pone duro, cuando sientes que todas las puertas se cierran, cuando sientes que nada de lo que tu anhelas sucede? ¿Hacía donde se dirige tu esperanza? El enemigo quiere robar tu identidad de hijo a través del momento difícil, a Jesús le sucedió lo mismo en el desierto ¿recuerdas?. El enemigo busca sembrar nuestra mente con preguntas que estén todo el tiempo debilitándonos en la fe y el gozo, que nos hagan correr hacia el otro lado – “tanto que he invertido en la iglesia y mira como estoy”

Cuando las cosas se ponen difíciles a veces nuestra tendencia no es correr al lado opuesto, no es escondernos en la cueva sino volver atrás, volver a las redes como sucedió con Pedro. Cuando crucificaron al Señor Jesús, cayó la fe, la esperanza y los sueños de los apóstoles, ellos no entendieron el mensaje y en el momento de tanta angustia y dolor, su primera reacción fue devolverse y dedicarse a lo que hacían antes.

APRENDAMOS DE DAVID

David pudo conquistar en medio de la aflicción. Él era el octavo de ocho hermanos, no era el preferido, más bien era el olvidado, pero su actitud de seguridad era increíble. Cuando David oye a Goliat, aquel gigante que intimidó a todo un ejército y a un rey, él dijo: ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?  

David era perseguido porque satanás odiaba su gracia, su identidad y entereza. Al igual que David tú puedes derribar tu gigante con cosas sencillas, una de ellas es acordándote de todas las cosas buenas que Dios ha hecho contigo ¿De qué te ha librado el Señor? ¡Nunca lo olvides!. Lo segundo que necesitas para derribar al gigante es Su misericordia reflejada en la Cruz del Calvario; si tú estás pasando por una lucha debes correr a la Cruz, porque tu vida es segura en Cristo y en Su obra redentora, es allí donde ganas tus batallas. Detrás de la Cruz eres valiente y es ahí donde puedes hacer lo mismo que hizo David, enfrentar al gigante diciendo !Vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos!

Hay un lugar seguro para correr. No importa lo duro del diagnóstico o lo difícil de la situación porque al escondernos detrás de la Cruz, todos somos vencedores. Cualquiera que sea tu necesidad, así sea la más profunda, te invito a que corras hoy a refugiarte en Dios, Él es quien te saca de todos los lugares inseguros para llevarte al lugar correcto.  Así que ¡corre!

 

Gloria Salamanca

Pastora MCI Ciudad de México