ARGENTINA DIJO: ¡NO AL ABORTO!
August 8, 2018

¿QUIÉN CONTROLA SU LENGUA?

 

“El año en que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el Templo. Por encima de él había serafines. Cada uno tenía seis alas: con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces diciendo: ¡Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos! ¡Toda la tierra está llena de su gloria! Los quicios de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la Casa se llenó de humo. Entonces dije: ¡Ay de mí que soy muerto! porque siendo hombre inmundo de labios y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos”

Isaías 6:1-5

Alguien que sabía muy bien lo que significaba estar ante la presencia de Dios, era Isaías. Él sabia lo que era estar ante el ser más puro y más alto, que no tolera la iniquidad y en quien todo lo oculto se desvanece ante Su luz. Pero en este pasaje bíblico vemos que el problema de Isaías ante Dios no era problema financiero, ni de deudas, de vicios, ni era un problema de inmoralidad, el problema de este hombre era un problema de lengua, por eso el profeta exclamó ¡Ay de mí! ¡Mis labios son inmundos y habito en medio de un pueblo que tiene labios inmundos!

Muchos de nosotros no nos damos cuenta que la lengua tiene el poder de llevarnos a la vida o a la destrucción. La gran mayoría de conflictos se originan por causa de palabras impetuosas y contaminadas, incluso hay lugares donde la gente se acostumbra a atmósferas creadas con palabras soeces, vulgares, que se pronuncian sin problema, olvidando que por toda palabra ociosa y carente de fruto serán condenados.

Entonces la pregunta es ¿Quién controla nuestra lengua? ¿Cuánto de lo que hablamos en el día edifica, motiva o conforta? ¡Es tiempo de cuidar muy bien nuestras palabras!

Si deseas conocer aspectos importantes acerca de la lengua y la manera en que la biblia nos enseña a hablar correctamente, te invitamos a ver la siguiente predicación de nuestro pastor César Castellanos.