SIGUIENDO EL EJEMPLO DE JESÚS

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“Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas”.

Mateo 11:29

ALGO EN QUE PENSAR

Los días que vivimos son días de cambio, y Dios de una manera soberana, nos está despertando a un liderazgo marcado por una unción de guerra espiritual. El mundo está pidiendo a gritos que nos manifestemos como líderes llenos de autoridad, carácter y revestidos con la naturaleza del Reino; que seamos ejemplo no solo como predicadores, sino también hombres y mujeres de hogar, íntegros y llenos del carácter de Jesús. pero ¿cómo desarrollar la medida de la estatura de la plenitud de Cristo? Solo es posible cuando alineamos nuestra vida siguiendo el ejemplo del mismo Señor Jesús.

Jesús, quien es la misma esencia de la sabiduría divina, determinó vivir Su vida rendida a la voluntad del Padre y dependiendo del Espíritu Santo. Su decisión no solo marcó su ministerio, sino que a Él le fue concedida la alabanza, la honra, la gloria y el poder (Apocalipsis 5:13) Del mismo modo, si nosotros creemos que hemos sido llamados a ser líderes que conquistan toda bendición preparada por Dios y a ser usados para despertar el espíritu de aquellos que están a nuestro alrededor, entonces debemos desarrollar en nuestra vida aquellos principios que estaban en la vida de Jesús.

  1. UN CORAZÓN MOLDEABLE

¿Sabes qué significa mansedumbre? Mansedumbre significa tener actitud de manso o que se deja dirigir. Es sinónimo de sumisión, sometimiento y humildad, sin duda aspectos reflejados en la vida de Jesús.

Una persona con corazón moldeable, es aquella que siempre está dispuesta a hacer lo que le piden, no importando bajo qué circunstancias ni lo que tenga que dejar de hacer para cumplirlo, todo con el deseo de agradar a Dios y estar alineado con su voluntad. Permitir día a día ser renovados por la palabra de Dios y la dirección de nuestras autoridades, es definitivamente la manera en que somos transformados de acuerdo al llamado que Dios trazó para nosotros y la oportunidad de encontrar la bendición plena para cada área de nuestra vida.

  1. RECIBIR FORMACIÓN

“Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer”
Lucas 4:16

Un gran porcentaje de líderes no han podido cumplir eficazmente el llamado de Dios en su vida, debido a debilidades en su carácter. Si tenemos un corazón moldeable, entenderemos también la importancia de ser formados permanentemente, para consolidar y preservar el fruto de todo lo que Dios ha hecho en nuestro caminar con Él. ¡Jesús lo experimentó! ¡Crecer en sabiduría y gracia era parte de Su vida!

Es importante que desarrollemos disciplina en la oración y el estudio de la Palabra, estas son vitales para crecer en el conocimiento de Dios y en nuestra relación con Él.

No permitamos la pasividad ni la comodidad en nuestra vida. ¡Es tiempo de actuar! No nos quedemos en el pasado, hay mucho más de lo que Dios quiere entregarnos.

Busquemos ser fortalecidos y direccionados a través de cada herramienta que Dios ha entregado a la iglesia. Los seminarios las convenciones y Capacitación Destino son la oportunidad para recibir revelaciones poderosas que elevarán nuestro nivel de fe.

  1. SER OBEDIENTES

“ …y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”
Filipenses 2:8

¡Es inútil escuchar, leer, investigar y meditar en la Palabra de Dios, si no la ponemos en práctica! Si bien es cierto que, un corazón humilde y presto a la formación es importante dentro de nuestra nueva vida con Jesús, lo es aún mucho más el obedecer y practicar Sus enseñanzas. “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” Santiago 1:22

Jesús es el mayor ejemplo de obediencia. Jesús no solo escuchó al Padre, el estar de acuerdo con Él, lo demostró con acciones. Él aceptó dejar Su posición de autoridad para tomar la posición de hombre y asumir hasta el final aquello que el Padre le encomendó. Lo mismo debe suceder con nosotros.

Podemos asistir a todas las reuniones y convocatorias de nuestra iglesia, pero verdaderamente disfrutaremos de la bendición, si obedecemos cada instrucción que recibamos a través de la Palabra.

¿Qué nos ha dicho Dios en su Palabra que todavía no hemos empezado hacer?
¿Recibimos de lo que se ha desatado en nuestra iglesia?
¿Qué valor tiene para nosotros ser parte de la célula? ¿Cómo estamos aplicando lo aprendido?