DECLARA PALABRAS DE VIDA

TIEMPOS PROFÉTICOS QUE MARCAN LA HISTORIA
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NUESTRAS ARMAS ESPIRITUALES
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“Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos, y diles: Huesos secos, oíd palabra de Jehová. Así ha dicho Jehová el Señor a estos huesos: He aquí, yo hago entrar espíritu en vosotros, y viviréis”.

Ezequiel 37:4-5

ALGO EN QUE PENSAR

Leonardo Palacios, neurólogo y decano de la Facultad de Medicina de la Universidad del Rosario en Colombia, asegura que toda expresión hablada, sea positiva o negativa, produce una descarga emocional desde el cerebro.

Una palabra negativa o insultante activa la amígdala, estructura del cerebro vinculada a las alertas, y genera una sensación de malestar, ansiedad o ira. Y es ahí cuando la persona -explica Palacios- tiene dos posibilidades: responder de una manera similar (incluso con una agresión física) o actuar con indiferencia, acudiendo a la razón.

Las palabras positivas o estimulantes, por el contrario, son asimiladas por el hemisferio derecho del cerebro, que es el de las emociones. Por lo tanto, van a generar placer, sorpresa y alegría.

El español Alejandro Cuéllar, quien es una de las autoridades mundiales en programación neurolingüística, da algunos consejos prácticos para cambiar nuestro lenguaje y mejorar nuestra calidad de vida:

  1. Comienza por erradicar palabras negativas.
  2. Elimina la autocrítica y la crítica a los demás.
  3. No utilices malas palabras (groserías).
  4. Adquiere el hábito de la gratitud.
  5. Al levantarte, celebra un nuevo día, y al acostarte celebra que estás sano.

Cuando desatamos palabras de poder sobre nuestra vida, o sobre otros, o alguna circunstancia, estamos activando la esfera espiritual a nuestro favor para ver milagros creativos y sobrenaturales.
Debemos entender que nuestras palabras tienen poder y que Dios anhela usar nuestras vidas para avivar a otros.

  1. ACTIVANDO EL DON PROFÉTICO

“De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe”. Romanos 12:6

La palabra griega traducida para “profetizar” o “profecía” en ambos pasajes correctamente significa “anunciar o declarar” la voluntad divina, a fin de interpretar los propósitos de Dios, o dar a conocer de alguna manera la verdad de Dios, la cual está diseñada para influenciar a las personas.
Este don es impartido directamente por el Espíritu Santo, y viene como resultado de una vida de comunión íntima con Él.

Así como el profeta Ezequiel tuvo la experiencia del valle de los huesos secos, tal vez a tu alrededor hay personas, o situaciones que están en un estado crítico y que necesitan intervención divina; mas si tu te levantas como esa voz profética en este tiempo, verás que todo comienza a cambiar y que el Espíritu Santo desatará vida y propósito.

      1. UNCIÓN DE VIDA

“Y me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: Así ha dicho Jehová el Señor: Espíritu, ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos muertos, y vivirán. Y profeticé como me había mandado, y entró espíritu en ellos, y vivieron, y estuvieron sobre sus pies; un ejército grande en extremo”. Ezequiel 37:9-10

En el libro de Proverbios vemos claramente que nuestras palabras tienen mucho poder. “En la lengua hay poder de vida y muerte; quienes la aman comerán de su fruto.” (Proverbios 18:21 NVI). Vemos que el profeta Ezequiel, al declarar vida al espíritu de este gran ejército de huesos, comienza a ver lo sobrenatural: lo que estaba muerto y sin aliento de vida, comienza a vivir y se transforma en un gran pueblo que hace estruendo.

Podemos cambiar las circunstancias a nuestro alrededor si decidimos cambiar nuestras confesiones: cambia las palabras negativas, de queja, de incredulidad, de temor, de fracaso, de imposibilidad, por palabras de fe, esperanza, poder, autoridad y vida.

      1. UNCIÓN DE MILAGROS

“Y pondré mi Espíritu en vosotros, y viviréis, y os haré reposar sobre vuestra tierra; y sabréis que yo Jehová hablé, y lo hice, dice Jehová”. Ezequiel 37:14

Dios le muestra con claridad al profeta, que éste ejército representaba al pueblo de Israel. Ellos estaban viviendo sin esperanza, destruidos por sus enemigos, diciendo “no hay remedio, estamos perdidos”. Pero Dios levantó a Ezequiel para decirle al pueblo de Su parte que Él desataría el soplo de vida sobre ellos, y que verían milagros de resurrección, y que volverían a su tierra porque la mano de Dios estaría sobre ellos.

Es tiempo de vivir en la dimensión de milagros, y de ver el soplo de vida de Dios sobre cada área de nuestras vidas.