EL TEMOR SE VENCE CON EL AMOR

ATRÉVASE A HABLAR CON FE
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“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor”.

1 Juan 4:18

ALGO EN QUE PENSAR

El pueblo de Israel se encontraba en uno de los momentos más cruciales de su vida, ellos tenían muy frescos los recuerdos de la manera en cómo Dios los había sacado de Egipto, donde a través de los juicios de las diez plagas habían doblegado el orgullo de Faraón, además toda la nación de Israel vio cómo el ejército más poderoso del mundo quedaba sepultado bajo las aguas del mar rojo. Desde Horeb hasta Cades Barnea había tan solo 11 días de camino cruzando a pie. (Deuteronomio 1 y 2)

De los dos espías que Moisés había enviado, diez de ellos dieron un reporte basado en las circunstancias y no en la fe y esto hizo que todo Israel tuviera temor y desfalleciera. Josué y Caleb fueron los únicos que hablaron con otro espíritu tratando de infundir ánimo en el pueblo.

Para desarrollar una naturaleza de fe, la cual vence el temor, debemos beber de la fuente correcta que es Dios. La Biblia nos enseña que Él es el autor y consumador de la fe, de aquí la importancia de una vida de oración, una vida de meditación en la palabra y una vida de acción basada en la obediencia que viene de la instrucción divina.

  1. EL TEMOR CAUSA ESTRAGOS
  • El temor hace que nos sintamos inseguros y solos en todo lo que emprendamos.
  • Es un mal consejero y un predicador que nos habla negativamente a cada instante.
  • Es uno de los mayores opositores al desarrollo espiritual de los cristianos el cual se interpone en el camino para impedir continuar en la misión que Dios nos ha encomendado.
  • Debilita el espíritu de conquista trayendo el desánimo para que no nos realicemos en áreas importantes de nuestra vida.
  • El temor nos lleva a mirar las circunstancias con los ojos naturales y no con los ojos de Dios.
  • El temor es un freno que nos impide emprender nuevos desafíos.
  1. LA FE NOS DA SEGURIDAD

“Si Jehová no guardare la ciudad en vano vela la guardia”
Salmos 127:1

Debemos entender que la genuina seguridad viene de dentro hacia fuera. Tiene que ver con nuestra espiritualidad reflejándose luego en las demás áreas de la vida tanto en el área física, como en el área familiar, ministerial, empresarial o financiera. Esta seguridad es el resultado de permitir que el Espíritu Santo sea quien tome el control de nuestra vida.

Para algunos la seguridad está en la circunstancias, pero la verdadera seguridad no es externa sino interna. Josué vio gigantes pero no se detuvo en las circunstancias sino que confió en Su Dios y cuando uno le cree a Dios, deja de ser un fracasado, visualiza la conquista y obtiene la victoria.

  1. LA FE NOS LLENA DE PAZ

La paz es el resultado de una conciencia tranquila. “Por tanto no seáis rebeldes contra Jehová ni temáis al pueblo de esta tierra porque nosotros los comeremos como pan, su amparo se ha apartado de ellos y con nosotros está Jehová, no les temáis” Números 14:9

Estas fueron las palabras que dijo Josué al pueblo de Israel cuando ellos prácticamente estaban desanimados, habían bajado la guardia y habían creído que el enemigo los iba alcanzar y a derrotar, pero estas palabras no causaron ningún impacto en los corazones de ellos, pues ya habían dejado que el temor tomara el control total de sus vidas. Por esto ellos volvieron sus ojos a lo que estaban viviendo, a las circunstancias y quitaron sus ojos de Dios y ésta fue la causa de su destrucción.

  1. EL TEMOR SE VENCE CON EL AMOR

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” 1 Juan 4:18

Cuando el perfecto amor de Jesús llena nuestro corazón:

  • Dejamos de ser esclavos del temor y conocemos la plenitud de la presencia de Dios que nos restaura.
  • No sentimos temor frente a la tormenta, porque nuestra vida está cimentada en la Roca que es Jesús y estamos plenamente confiados que lo que Él nos prometió, Él lo hará.
  • Nuestra manera de hablar cambia y cada día es bendecido a través de las confesiones que hacemos, porque creemos que aún si vienen pequeñas adversidades, estamos seguros que todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios.
  • Tenemos una imagen correcta de nosotros mismos y de los demás.
  • Al recibir el amor de Jesús nuestra naturaleza cambia y nos convertimos en verdaderos adoradores que adoran en espíritu y verdad.