PALABRA+ORACIÓN+CONFESIÓN=PODER EN ACCIÓN
January 15, 2018
UNCIÓN PARA LA CONQUISTA
February 6, 2018

“El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio”.

Marcos 1:5

ALGO EN QUE PENSAR

Desde el inicio de Su ministerio, Jesús sabía que venía a este mundo con la misión específica de establecer el Reino de Dios. De eso se trató el primer mensaje que dio en público: “El reino de Dios se ha acercado”.

Cristo trajo al mundo el reino de Dios en forma de hombre y no en Su condición divina, porque se despojó de Su naturaleza y aceptó vivir dentro de un cuerpo mortal. Todos sabemos que Él pagó un precio muy alto por ello, pero lo hizo con el único propósito que el reino de las tinieblas no tuviera influencia alguna sobre ninguno de aquellos que creen en el Evangelio.

Debemos entender que Dios está por encima de todos los reinos de este mundo, y que Su Reino es predominantemente espiritual, por lo tanto, solo aquellos que viven gobernados por una naturaleza del Espíritu, son aquellos que pueden experimentar la plenitud de Su Gloria.

“Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.” Mateo 4:23

Cristo vino a establecer el Reino de Dios en esta tierra, y nos enseña la manera como podemos desatar Su poder en otros:

  1. ENSEÑAR 

“Por lo tanto, hablamos a otros de Cristo, advertimos a todos y enseñamos a todos con toda la sabiduría que Dios nos ha dado. Queremos presentarlos a Dios perfectos en su relación con Cristo”. Colosenses 1:28 NTV

Hay una gran responsabilidad ante esta generación, y es hablarles de Jesús, y enseñar a cada persona a llevar una vida de principios y de santidad, formando en ellos el carácter de Cristo. Muchos creyentes pueden pensar que basta tan solo con conocerlo y tener una vida de relación personal con Dios, mas no entienden la importancia de transformar a esta generación y de plasmar en ellos la naturaleza del reino de Dios, es decir, hacer de ellos verdaderos discípulos de Jesús.

Para enseñar, debes primero tomarte el tiempo de aprender y estudiar la Palabra de Dios, que como dice el Salmo 119:105, es lámpara a nuestros pies que nos direcciona y nos traza el camino.

  1. PREDICAR

“Me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos”.

Isaías 61:1

Juan el bautista era conocido como esa voz que clama en medio del desierto, y nosotros somos esa voz para este tiempo. Muchas personas se pierden en las tiniebla y en los deseos de este mundo porque les falta conocimiento y porque nunca han escuchado la verdad de la Palabra. Dios nos ha llamado para dar buenas nuevas de salvación, para transmitir un mensaje de amor, fe y esperanza, y para compartir del amor inagotable de Dios hacia nosotros demostrado en la entrega de Su propio hijo en la Cruz del Calvario.

Somos luz en esta generación y no podemos callar mientras otros predican cosas incorrectas; no podemos callar cuando el mundo llama a lo malo bueno y a lo bueno malo; no podemos callar cuando somos la sal de esta tierra.

  1. SANAR

“Sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”.

Isaías 61:1

La Palabra nos enseña que el Reino de Dios no consiste solo el palabras, sino en poder. Cuando Su Reino de establece en un lugar, sea una nación, una ciudad, una familia o un corazón, la atmósfera cambia y se desata el poder de Dios para ver milagros. Muchas veces pensamos que solamente alguien capacitado y extremadamente ungido es quien puede orar por los enfermos y a causa de eso ellos son sanados, pero Dios quiere usar personas comunes y corrientes que se atrevan a creerle a Dios y anhelen establecer el Reino de Dios en otros.

Dios nos ha llamado a sanar no solo físicamente, sino también emocionalmente a aquellos que han sido heridos, abusados, rechazados, abandonados, y nos ha dado de Su espíritu Consolador para poder restaurar la imagen y el corazón de los más necesitados.