PAZ QUE CONFORTA EL ALMA

DIOS ESTÁ CERCA DE TI
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Confortará mi alma; Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre”.

Salmos 23:3

ALGO EN QUE PENSAR

¿Alguna vez has sentido que pierdes las fuerzas y que no tienes aliento para seguir en la batalla? O, ¿que la presión que te rodea es tan fuerte que te sientes tentado a dejar todo a un lado? Sin embargo, al entrar en tiempos de intimidad con Dios, podemos darnos cuenta que la carga no es tan pesada como pensábamos, y es ahí cuando la paz del Señor desciende sobre nuestras vidas y trae aliento, esperanza y Él conforta nuestra alma.

¿Te has preguntado qué hacía el pueblo de Israel en la antigüedad cuando uno de ellos estaba en una situación difícil al punto que se le buscaba para matarlo? Huía del vengador, entraba al templo y se dirigía hacia el altar al cual se aferraba con todas sus fuerzas, pues quien quería hacerle daño y quizás quitarle la vida, no podía entrar a ese lugar.

Hay momentos en la vida en que tenemos la sensación que el día es oscuro, que la situación no pareciera mejorar y que todo está en nuestra contra. Pero al aferrarnos al altar correcto que es la Cruz del Calvario, al fijar nuestra mirada en Jesús, recibimos esa perfecta paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento y podemos escuchar Su voz diciendo: “Aquí ante mi presencia nadie podrá buscarte ni hacerte daño, porque Yo Soy tu Protector; Yo te voy a guardar y ningún mal vendrá sobre ti porque Yo te cuidaré”.

La Palabra nos enseña en el libro de Isaías que uno de los nombres de Jesús que describe Su naturaleza divina es Príncipe de Paz, porque por medio de Su sacrificio vino a traer esa paz interior a nuestros corazones y espíritu. Veamos lo que Jesús promete que hará en nuestras vidas:

  1. ÉL ES NUESTRO DEFENSOR

“Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos”. Éxodo 14:14

Muchas veces las circunstancias adversas hacen que venga la preocupación, la ansiedad, el desaliento, y esto hace que venga una opresión al alma que solo hará que la persona deje de avanzar y conquistar.

El Señor está haciendo un llamado claro a que estemos tranquilos y confiados en Él y que no pretendamos hacer justicia a nuestra propia manera, porque Él es nuestro defensor, nuestro abogado, nuestro rey y nuestro legislador, y nos salvará y redimirá del poder del enemigo.

Si alguien te ha hecho frente, o ha querido verte en derrota, debes entender que la victoria la obtienes por medio de la Sangre de Jesús, por medio de la oración, y que somos más que vencedores en Cristo Jesús.

  1. NOS HARÁ CONOCER AL CONSOLADOR

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”.

Juan 14: 26-27

El Espíritu Santo es el consolador por excelencia. En momentos de mayor quebrantamiento y prueba, es cuando Él se glorifica y fortalece de una manera sobrenatural el corazón. La Palabra enseña en Filipenses 4:6-7 que la paz que sobrepasa todo entendimiento es la que guarda nuestros corazones y nuestros pensamientos. Muchas veces el dolor, el fracaso, la frustración y el temor, llevan  a las personas a tomar decisiones alocadas y apresuradas, pero el Espíritu Santo es quien guía a toda verdad, quien nos puede enseñar el camino al Padre y quien nos puede llevar a vivir como Jesús, es decir, a adquirir Su carácter, Su mente y Su corazón.

  1. NOS DA FUERZA EN LA DEBILIDAD

“Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy”. Joel 3:10

Un metal duro como el hierro, si se somete a altas temperaturas, se puede doblar fácilmente, para darle la forma deseada. ¿Qué sucede con nuestro carácter? A veces puede llegar a ser tan duro, terco y obstinado que el Señor dice: “Pongámoslo a prueba, en el fuego”. El quebrantamiento es lo que Dios utiliza para conducirnos a Su total dependencia. Pablo pudo llevar sus debilidades a la Cruz del Calvario y decir: “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí“. Gálatas 2:20.

Cuando nos vemos rodeados de turbulencias ,debemos aprender a mirarlas con los ojos de la fe, creyendo que ellas formarán en nosotros un carácter apacible y vencedor. Cada persona debe sembrar su naturaleza débil al pie de la Cruz para que brote una naturaleza completamente opuesta a la que antes dominaba. ¡Dios quiere transformar tu debilidad en una grande fortaleza!

“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”. 2 Corintios 12:9