NUESTRO PRIMER MINISTERIO: LA FAMILIA

MANOS A LA OBRA
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UNA MEJOR IDEA
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“Entonces se levantó el sumo sacerdote Eliasib con sus hermanos los sacerdotes, y edificaron la puerta de las Ovejas. Ellos arreglaron y levantaron sus puertas hasta la torre de Hamea, y edificaron hasta la torre de Hananeel”.

Nehemías 3:1

ALGO EN QUE PENSAR

Una familia estable es tan poderosa como una ciudad amurallada, donde todos sus habitantes viven seguros y protegidos contra todo ataque del enemigo. El hombre debe entender que su primera conquista tiene que ser la de su familia, ya que cuando Dios estableció el matrimonio, delegó funciones muy específicas para cada uno de los cónyuges. Al varón, el Señor le confió el liderazgo de la familia, lo cual no debe confundirse con un gobierno dictatorial; más bien, por el contrario, el hombre debe responder como líder en todas las necesidades de su hogar.

Los hijos son la extensión del carácter de los padres, por ello es necesario invertir tiempo de calidad en ellos. Cada uno debe saber que cuenta con sus padres para su protección y cuidado, ya que son personas que Dios ha entregado para cuidar y formar. Muchos ministerios florecientes han descuidado su vida familiar y prácticamente sus hijos no cuentan con sus padres, porque las actividades de la iglesia les absorben todo el tiempo.

Así como Nehemías entendía la importancia de reconstruir a Jerusalén estableciendo las puertas correctas, nosotros debemos entender que hay puertas que necesitan ser restablecidas en nuestras familias para que se pueda cumplir el propósito de Dios en cada hogar. Veamos tres puertas que Dios necesita restaurar en las familias en este tiempo:

 

  1. PROTECCIÓN

“Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto”. Éxodo 12:13

Según la instrucción dada por parte de Dios, las familias del pueblo de Israel debían tomar un cordero y sacrificarlo, tomando de la sangre y aplicándola en los postes y marcos de las puertas de sus casas, porque el Señor había determinado que el espíritu de muerte pasaría visitando cada hogar, pero donde estuviera la señal de la sangre del cordero, el heridor no podría tocarlos porque esto significaba protección de lo Alto. El propósito del sacrificio de animales era que una vida inocente pagara las faltas de una vida pecadora. Mas todo eso era un prototipo de la Sangre de Jesús, quien se constituyó en el Cordero de Dios que vino a quitar el pecado del mundo.

Hay enemigos espirituales que operan constantemente en las familias y no les permite alcanzar el sueño de Dios para sus vidas. Estos enemigos pueden ser la inmoralidad, la mentira, el robo, los vicios, las peleas, deudas, maldiciones generacionales, y aún espíritus de muerte y enfermedad, pero debemos entender que la Sangre de Jesús, así como lo hizo con el pueblo de Israel, tiene el poder para redimir las familias del poder del enemigo y traer un cerco de protección.

 

  1. PROPÓSITO

“El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida”. Salmos 138: 8a (NTV)

Los planes de Dios siempre son de bien y no de mal para nosotros. No podemos dejar de soñar y visualizar a nuestra familia rendida a los pies de Jesús, porque las promesas que Dios nos hace son en el sí y en el amén, lo que quiere decir que hasta el último integrante de nuestra familia estará al servicio de Dios. Él llevará a cabo los planes que tiene para nuestra familia.

Para esto es importante que nosotros seamos para ellos ese testimonio vivo del poder de Dios, porque aquellos que no han conocido a Jesús deben hacerlo a través nuestro. Que nuestra predicación no sea solo con palabras, sino con nuestro ejemplo: que nuestra conducta, nuestras acciones, nuestras palabras y nuestro temperamento reflejen el carácter de Jesús.

 

    1. PASTOREO

“Como un pastor que cuida de sus ovejas cuando están dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las rescataré de todos los lugares donde, en un día oscuro y de nubarrones, se hayan dispersado. 13 Yo las sacaré de entre las naciones; las reuniré de los países, y las llevaré a su tierra. Las apacentaré en los montes de Israel, en los vados y en todos los poblados del país”. Ezequiel 34:12-13 (NVI)

Así como David tuvo la revelación de Dios como el Buen Pastor, de la misma manera debemos orar que nuestros familiares puedan entrar por esta puerta, donde podrán conocer al Señor como Su Pastor, que los ama, que quiere reconciliarse con ellos y que está dispuesto a suplir todas sus necesidades (¡nada les faltará!).

Él es el buen pastor que dio su vida por Sus ovejas, es decir, por cada uno de nosotros, hace 2000 años en la Cruz del Calvario.

Nuestra oración a diario es que puedan tener un verdadero encuentro con la cruz, donde podrán experimentar la llenura del amor del Padre por medio del sacrificio de Su Hijo.