Jorge Sandoval
May 30, 2017
40 UN NUEVO COMIENZO A TRAVÉS DE LA INTERCESIÓN
June 8, 2017

“Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma, yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite”.

Deuteronomio 11:13-14

ALGO EN QUE PENSAR

Preparar la tierra para la siembra es una tarea importante para obtener buenas cosechas, ya sea en un huerto en la casa  o en la agricultura tradicional.  El suelo debe ser muy bien preparado, de manera que las raíces de las plantas puedan ser sembradas o  reasentadas de  forma rápida y sencilla. Igualmente es necesario eliminar todas las sustancias nocivas y lo insectos que puedan perjudicar nuestro huerto.

Aunque las lluvias parecen ser sinónimo de dificultades en una región o país, ya que con su llegada parece que todo se retrasa, en las plantas y cultivos tienen otros efectos que los ayudan a potencializar su crecimiento.

Esto mismo sucede a nivel espiritual: hay una lluvia que el mismo Dios está prometiendo que va a derramar sobre nuestra vida, la lluvia temprana y tardía, y esto hará que podamos recoger la mejor de las cosechas. Tal vez nuestra vida es como ese huerto que estamos labrando, donde necesitamos que sean removidas muchas cosas incorrectas, donde estamos preparando el terreno de nuestro corazón para que cada vez que caiga la semilla de la Palabra dé mucho fruto; pero Dios nos promete que recogeremos en abundancia, que esa lluvia que viene del Espíritu Santo hará todas las cosas nuevas y que Él hará llover sobre toda circunstancia que requiere de una intervención divina.

A continuación veremos aquellos principios que Dios requiere de nosotros para que podamos experimentar esa lluvia temprana y tardía sobre nuestras vidas: 

 

  1. OBEDIENCIA

“Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy.” 

Este es tiempo de conquista y de ver las más grandes victorias, donde Dios quiere llevar a cada uno de Sus hijos a nuevos comienzos. Él nos está prometiendo que se avecina una de las más grandes cosechas a nivel personal, familiar, espiritual y ministerial, pero para esto es necesario estar atentos al sentir del corazón de Dios.

Como iglesia, comenzaremos un tiempo de 40 días de intercesión a partir de este próximo jueves, donde moveremos la mano de Dios por medio de la oración. Cuando oramos y clamamos, viene la gracia para conquistar y la unción del Espíritu Santo para romper cadenas.

Debemos recordar que solamente la Sangre de Jesús es aquella que nos da la victoria ante el enemigo, y que cualquier maldición, atadura, esclavitud, temor, ruina o cualquier opresión, es disipada por medio de Su preciosa Sangre y es por ella que somos hechos una buena tierra que dará mucho fruto.

Por eso es importante tomar con obediencia este llamado que Dios nos está haciendo en este tiempo. Es mediante la intercesión que los cielos se abren y es derramado un gran avivamiento.

  1. AMAR LA PRESENCIA DE DIOS

“…amando a Jehová vuestro Dios.”

Antes de una gran cosecha, la tierra primeramente se debe preparar y abonar, y esto lo haremos por medio de la intercesión, buscando al Señor con todas las fuerzas y creyendo que veremos los más grandes milagros.

Detrás de una victoria, hay una persona que ama buscar la presencia de Dios y que aprende a mover la mano de Dios a su favor por medio de la intercesión.

En la oración es donde nos es revelado el poder que hay en tan solo una gota de la Sangre de Jesús,  por lo tanto, estaremos intercediendo durante estos 40 días basados en las siete ocasiones en las cuales Jesús derramó Su Sangre por nosotros en la cruz, así que recomendamos que puedas tener el libro que nos servirá como guía de oración.

La intercesión y el buscar al Señor, trae un despertar espiritual y hace que el Espíritu Santo se comience a manifestar con milagros, prodigios y manifestaciones sobrenaturales de poder.

  1. COMPROMISO CON LA OBRA DE DIOS

“…y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma.” 

Por medio de la intercesión podemos salvar naciones y generaciones enteras, por eso nuestra oración también debe estar dirigida por aquellos que no han escuchado el mensaje de salvación. Tal vez tienes familiares, o amigos, vecinos, compañeros de estudio o trabajo que nunca han aceptado a Jesús en su corazón; por eso debes comenzar a orar por ellos, para que tengan una experiencia personal con Jesús y al finalizar este periodo de 40 días de intercesión, puedas verlos entregar sus vidas a Dios.

La intercesión trae un avivamiento interno que se reflejará externamente en un fruto abundante. Es el tiempo donde podrás abrir las puertas de tu casa para una célula, donde predicarás a otros del amor de Jesús, donde podrás conformar tu equipo de 12 y donde podrás ver que tu familia llega a los pies de Jesús.

  1. EL RESULTADO: LA MEJOR COSECHA

“…y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma.” 

Serán 40 días emocionantes de intercesión, donde veremos la bondad de Dios y podremos palpar cómo cada promesa que Dios nos ha dado se hace una realidad. Este es el fruto que recogeremos de este tiempo de oración:

  • GRANO: Representa la provisión, la prosperidad y el recoger todo lo que se ha venido sembrando por años en todas las áreas.
  • VINO: Representa la Sangre de Jesús y cómo ésta pelea constantemente por nosotros para darnos la victoria. También representa lo nuevo y lo fresco de parte de Dios para nosotros.
  • ACEITE: Es la unción que proviene del Espíritu Santo, a través de Sus dones y talentos.
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