Fabiola Quintero
May 30, 2017
¡HAZ LLOVER!
June 6, 2017

Crecí en un ambiente cristiano. Desde niño tuve familiaridad con la iglesia, pues mi mamá y hermanos conocían de la Palabra y estaban consagrados completamente. Pero conforme fui creciendo, aquella llama se extinguió y poco a poco mi vida empezó a tomar un rumbo totalmente opuesto.

El querer vivir y hacer lo que hacían los demás fueron circunstancias que me empujaron a salir de aquello que había recibido de mi mamá y de la iglesia. Todo sucedió entre los 18 y 23 años de edad; una vida llena de excesos, amistades que no edificaban, heridas emocionales por causa de una ruptura en el área sentimental, hicieron  que me encerrara en mí mismo, volviendo mi corazón mucho más duro, sobretodo cuando se trataba de recibir los consejos de mi familia.

Las invitaciones para regresar a la iglesia nunca faltaron, mi hermana y mi mamá estaban constantemente al pendiente de mí, pero mi rebeldía se acrecentaba  y era más frecuente el llegar a la casa bajo los efectos del alcohol. Mi vida giró en torno a esto durante 7 años, durante todo este tiempo yo mismo podía ver en mi familia la angustia y el dolor que les causaba mi situación. Encontré varias veces a mi mamá orando y ayunando por mí e invitándome constantemente a la iglesia. En una ocasión, asistí a una convención solo por complacer a mi mamá y recuerdo que a través de una canción que estaban tocando, me sentí diferente, aquella dureza dentro de mí, empezó a desaparecer. Me acuerdo que en esa convención me presentaron a dos personas que la verdad me cayeron muy bien y me motivaron a que asistiera al encuentro. Determiné ir porque estaba cansado de la vida que llevaba, era tal el deterioro en mi calidad de vida que mi aspecto era sorprenderte. El primer día de encuentro, hicieron un llamado para aquellos que realmente se determinaban a entregar su vida a Dios y yo levanté mi mano con completa seguridad, desde ese instante mi corazón se desarmó y estaba sediento por recibir un verdadero cambio. Estuve tan dispuesto, que ese primer día, tan solo con escuchar la primera canción de la banda que estuvo allí, yo me involucré totalmente. Durante esos tres días de encuentro, el velo de mis ojos cayó y puede erradicar de mi vida todas aquellas cosas, hábitos, personas que habían robado durante años  el primer lugar de Dios en mi vida.
Por supuesto, después de ese increíble tiempo me di cuenta que las cosas en el trabajo, los amigos etc no había cambiado, más yo sí había cambiado, así que tuve un tiempo en el cual me enfrenté nuevamente con invitaciones del pasado, conversaciones necias con las personas que antes frecuentaba, pero desde ese entonces hasta ahora, permanecí firme en mi decisión de tener una nueva vida. Ahora, mi esposa, mi hija, todo lo que tengo y todo lo que soy ha sido la recompensa de haberme decidido por una vida con Cristo, desde hace 10 años yo he sido luz y testimonio para todos aquellos que conocieron “al Jorge de antes” pues han sido impactados con el cambio tan radical que el Señor ha hecho en mí.

Tu también puedes darte una nueva oportunidad de que las cosas sean diferentes.   Conoce más de la U de la vida aquí.

 Registrarme