PRINCIPIOS PARA CONQUISTAR EL MILAGRO
May 30, 2017
Daniel Mantilla
May 30, 2017

Me encontré una mañana en una de las reuniones de la Misión Carismática Internacional, estaba con mi pareja de ese momento, un joven de la universidad donde me encontraba estudiando tercer semestre de Diseño Gráfico. Él me había persuadido de que fuéramos, de que nos congregáramos allí, así que acepté sin problema, además porque desde niña había tenido familiaridad con la iglesia, pues a través de mi mamá comenzamos asistir, lo que pasó fue que más o menos a los 15 años por muchas circunstancias, poco a  poco me fui alejando. Esa mañana recuerdo que preguntaron quiénes de los que estábamos allí no tenían célula, así que levanté la mano; se acercaron a mí y tomaron mis datos. Yo pensé dentro de mí que nunca me llamarían, que eran cosas de rutina, más me llevé la sorpresa que el martes de esa siguiente semana, una joven se puso en contacto conmigo y no solo se interesó en mí, sino que también estaba al tanto de mis hermanos.

Mi contexto en ese momento eran mis problemas familiares. El engaño de mi papá no solo causó el divorcio sino que hizo que mi mamá comenzara a  dedicar más tiempo a su círculo social y concentrarse en ella, dejándonos a mis dos hermanos  y a mí completamente a un lado. Todo esto que tuve que asumir como hermana mayor, trajo a mi vida una serie de marcas negativas; problemas de identidad al no saber qué hacer con mi vida ni el valor que tenía, marcas de abandono, inseguridad y temor. Es por esto que con todas estas necesidades decido iniciar mi Universidad de la Vida.

A través del encuentro, me doy cuenta que habían muchísimas cosas fuera de orden en mí, yo me creía perfecta, por lo menos no hacía mal a nadie ni tenía problemas de alcohol ni drogas. Pero cada mensaje que recibía, era como mirarme en un espejo donde podía identificar mi necesidad de encontrar el Camino, la Verdad y la Vida.

Algo que me ha parecido importante durante todo este proceso desde que tomé la decisión de caminar una nueva vida, es que no solo el encuentro es suficiente, definitivamente ser parte de todo lo que ocurre bajo la cobertura de la iglesia, más mi compromiso, dedicación y responsabilidad con mi crecimiento, ha hecho que el encuentro con Jesús sea algo constante, no solo una experiencia de tres días sino algo diario, algo real.
Creo que no todo es responsabilidad de la iglesia, a lo largo de todos estos años, mi obediencia, mis decisiones me han llevado a recibir liberación en aquellas áreas que estaban estancadas, he podido desatar perdón sobre mis padres y lo mejor de todo, he aprendido a depender de mi padre Dios, a través de una relación personal y cercana.

Tu también puedes darte una nueva oportunidad de que las cosas sean diferentes.   Conoce más de la U de la vida aquí.

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