Pedro Rodríguez
May 8, 2017

“Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino al sepulcro. Era una cueva, y tenía una piedra puesta encima. Dijo Jesús: Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días. Jesús le dijo: ¿No te he dicho que, si crees, verás la gloria de Dios?”.

Juan 11:38-40

ALGO EN QUE PENSAR

Si bien es cierto que nuestro Dios es Todopoderoso, en ocasiones muchos de nosotros limitamos Su poder, debido a nuestra incredulidad, pasividad o argumentos que se levantan en nuestra contra. Vemos en la historia de Lázaro y sus dos hermanas, cómo, aunque una situación en nuestra vida parezca no tener solución o se encuentre destruida, tan solo es necesario hacer lo posible y Dios hará lo imposible; tan solo es necesario “remover la piedra” para ver el milagro. Hoy tu identificarás aquellas piedras que deberás remover y poder ver el poder sobrenatural de Dios.

  1. REMUEVE LA PIEDRA DE LA INCREDULIDAD

Vemos en el texto, que Marta objetó al Señor que ya no había nada que hacer con su hermano, pues habían pasado cuatro días de haber fallecido, poniendo en evidencia su incredulidad.

En muchas ocasiones, nuestra manera de hablar frente a una circunstancia, refleja si en nuestro corazón estamos alimentando la confianza en Dios o la duda. La incredulidad es un espíritu que viene a robar tu milagro, llevándote a que aceptes las limitaciones y contaminando tus palabras con negativismo.

No puedes esperar a que tus emociones y las circunstancias determinen si crees o no. La incredulidad fue la única razón que Jesús mencionó como impedimento para poder hacer milagros: “Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos” (Mateo 13:58).

En nuestra humanidad es imposible creer en un milagro, es por esto que, por medio del contacto con la Palabra de Dios, podemos fortalecer la naturaleza espiritual, a través de la cual nos saturamos de fe: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17)

Es muy importante que ya no seas una persona aislada de la iglesia. Si has tenido la costumbre de dejar de congregarte, debes darle prioridad a la casa de Dios, pues es allí donde puedes recibir ayuda espiritual, dirección y cobertura, elementos que seguro te conducirán a tu milagro.

¡Es tiempo de levantarte! En la Biblia encontrarás promesas de Dios, que tienen el poder de bendecir cada una de las áreas de tu vida. ¡Aprópiate de ellas!

  1. REMUEVE LA PIEDRA DE LA PASIVIDAD

Quizá has escuchado que, en un tiempo de adversidad, “debes descansar en Dios” más esto no hace referencia a estar en pasividad ante una batalla, y más si se trata de obtener tu bendición.

Reflexión:

¿Cómo le va con su algodón? Un visitante preguntó al agricultor. “No planté algodón. Tengo temor del gusano picudo”. ¿Y cómo salieron las papas? “No planté papas. Tengo temor de la plaga”. ¿Pues qué planto? “No planté nada- ¡para no correr riesgo”.

Una persona pasiva, es una persona que ha recibido la Palabra de Dios para una necesidad específica y para un momento determinado, pero no tiene acciones osadas. Una persona pasiva es aquella que no siembra, por lo tanto, no cosecha.

No puedes continuar dejando todo al azar “Que sea la voluntad de Dios” Si entregaste tu vida a Jesús ¡Naciste para la Victoria!, más ésta no llega si no luchas, perseveras y pones de tu parte para hacer que las cosas sucedan.

  1. REMUEVE LA PIEDRA DE LOS ARGUMENTOS

Otra piedra que puede obstaculizar la conquista del milagro, es la piedra de los argumentos. Éstos son decretos que se levantan en el mundo espiritual y frenan la bendición. “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento” (Oseas 4:6a)

Es necesario que, le pidas al Espíritu Santo que te revele aquellas áreas de tu vida en las que se han levantado argumentos. Quizá has estado luchando con maldiciones heredadas de tus antepasados, ataduras desde el vientre, traumas en la niñez, rechazo, falta de perdón, malos negocios, ceder al pecado etc.

En oración, debes erradicar todo lo que está fuera de orden, para que experimentes liberación y se abran los cielos sobre tu vida. “Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz” (Colosenses 2:14)

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