Carmenza Suarez
May 8, 2017
REMUEVE LA PIEDRA
May 19, 2017

Tenía 33 años cuando decidí ir a un Encuentro. Yo creía que tenía un hogar hermoso, que estaba muy bien pero, me di cuenta que necesita una verdadera orientación, un norte para mi vida y para mi hogar, necesitaba de la ayuda de Dios. Todo empezó cuando decidí una vez acompañar a mi mamá a un matrimonio cristiano, estando ahí me di cuenta que todo era diferente, el mensaje que aquel pastor le dio a la pareja me impactó muchísimo, fueron palabras que despertaron un deseo por acercarme a Dios y permitir que obrara en mi corazón; quitara falsas ideas que tenía y así recibir lo que Él tenía para mí.

Algo que me pareció especial, es que no fuí el único que tomó esta decisión; tanto yo como mi esposa y mis dos hijos determinamos acudir a esta cita con el Señor. Fue así que todos como familia vivimos un cambio de 180 grados. Aunque quizá no luchábamos con temas de alcohol ni ningún vicio, sí habían muchas cosas que teníamos que poner en orden dentro de cada uno de nosotros; teníamos problemas financieros por estar pendiente de lo material y estábamos desubicados completamente. Así que el encuentro fue definitivo, porque sentimos el llamado de Dios de una manera muy especial, que nos cambió profundamente.

Definitivamente en medio de todo ese proceso, estar en contacto con la iglesia fue de gran apoyo, asistir fielmente a mis reuniones, me permitió recibir las bases para mi nueva vida con Dios, fortalecer mi fe y sobretodo, adquirir guía y sabiduría en tiempos de dificultad. Por otro lado, pienso que no está bien estar solo, porque es como estar desprotegido; en cambio la iglesia nos brinda cobertura, protección y toda la familia recibe el alimento espiritual necesario para seguir hacia delante, resistir las asechanzas del enemigo y no permitir que nos saque del propósito de Dios.

Tu también puedes darte una nueva oportunidad de que las cosas sean diferentes.   Conoce más de la U de la vida aquí.

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