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40

UN NUEVO COMIENZO A TRAVÉS DE LA INTERCESIÓN

El número 40 en la Biblia siempre hace referencia a grandes cambios de parte de Dios y nuevos comienzos para Su pueblo: vemos que durante 40 días, Noé y su familia estuvieron enfrentando el fuerte diluvio que azotó la tierra, pero después del cual pudieron experimentar la plenitud de la protección de Dios; también vemos que durante 40 días, el profeta Elías emprendió camino hacia Horeb, el monte de Dios, viendo la provisión divina durante todo su recorrido y recibiendo las fuerzas necesarias para cumplir el propósito establecido para su vida. El número 40 lo vemos también en el evangelio de Juan en el capítulo 4, cuando Jesús es  llevado por el Espíritu al desierto, para ser probado por el enemigo, y vemos cómo Él venció la tentación y la mentira del adversario por medio de la oración, del ayuno y de la confesión de la Palabra de Dios durante ese periodo de tiempo; ésta experiencia tuvo un fruto abundante en su vida ministerial, ya que en tan solo tres años, logró desarrollar un liderazgo sobrenatural, formando un equipo de 12 discípulos que cambiarían la historia de la iglesia cristiana.

Dios ha dado una promesa en este tiempo, y la encontramos en el libro de Deuteronomio en el capítulo 11. Esta Palabra la compartí en la Convención de Mujeres de este año, el pasado mes de mayo, donde compartí con cada una de ellas que se acerca el tiempo donde recibiremos como iglesia esa lluvia tardía, es decir, esa recompensa de parte de Dios por cada siembra que hemos hecho en el altar correcto; también declaramos que recogeremos una gran cosecha y un gran fruto, representado en grano, vino y aceite.

 

13 Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma,  14 yo daré la lluvia de vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogerás tu grano, tu vino y tu aceite.”

(Deuteronomio 11:13-14)

Esta Palabra habla de la importancia de la obediencia, de escuchar atentamente y con mucho cuidado la voz de Dios en este tiempo, Su dirección, ya que de esta manera Él se encargará de revelar Su propósito divino para nuestras vidas; esto nos demanda un contacto permanente con la Palabra de Dios y un corazón diligente para obedecer cada uno de Sus mandamientos. También nos motiva a que debemos servirle a Dios con toda nuestra alma y nuestras fuerzas, para que de esta manera, podamos recibir lo mejor de parte de Dios.

Sabemos que esta promesa es para este tiempo, y que Dios quiere enviar sobre su iglesia esa lluvia abundante de bendición, pero para que esta Palabra se cumpla en plenitud en nuestras vidas, es el momento de levantarnos y conquistar todo por medio de la oración. Este es un llamado de parte de Dios a toda la iglesia a que nos levantemos en intercesión durante 40 días, comenzando a partir de mañana jueves 8 de junio hasta el 17 de julio, declarando que es el comienzo de un nuevo tiempo, de una nueva cosecha, y que por medio de cada derramamiento de la Sangre de Jesús aplicada sobre nuestras vidas, veremos los milagros más sobrenaturales.

Serán 40 días emocionantes, donde la intercesión abonará el terreno que dará la gran cosecha. Dios enviará estos tres elementos en cada área de nuestra vida: el grano, que representa la provisión abundante de Dios; el vino, que simboliza lo nuevo y fresco de parte de Dios para nuestras vidas y cómo el mismo Señor se encargará de establecer cielos nuevos y tierra nueva; y el aceite, que representa la llenura del Espíritu Santo en todo cuanto emprendamos.  

¿Qué anhelas ver al finalizar estos 40 días de intercesión? ¿Crees que así como los grandes hombres de Dios vieron milagros después de 40 días, Dios te llevará a experimentar los más grandes prodigios en tu vida? Dios anhela colocar en ti la marca correcta, que es la marca de la intercesión, por medio de la cual podrás conquistar poderosos milagros.

Sabemos que es tiempo para volver a esas primeras obras, a apasionarnos por la presencia de Dios, a recuperar nuestro rumbo, a anclar nuestra vida en Jesús , a rendir nuevamente todo ante el Altar que es la Cruz del Calvario, porque es allí donde obtendremos las más grandes conquistas por medio del poder de la Sangre de Jesús. Por eso te invitamos a ser parte de este tiempo de cambio y de transformación por medio de la intercesión y el ayuno, y prepárate para ver lo imposible suceder.

Para mayor información, comunícate con tu pastor o líder inmediato, y pregúntale cómo puedes seguir este plan de 40 días de oración y lectura de la Palabra. Averigua los días presenciales de intercesión en la sede MCI donde te congregas y los días de ayuno que como iglesia hemos establecido.

 

 

Pastora

Claudia Castellanos