¿CÓMO GANAR TUS BATALLAS?

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“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”.

Josué 1:9

ALGO EN QUE PENSAR

Un grupo de ranas viajaba por el bosque, cuando de repente dos de ellas cayeron en un profundo pozo. Las demás se reunieron alrededor y cuando vieron lo hondo que era, le dijeron a las caídas que, para efectos prácticos, debían darse por muertas. Sin embargo, ellas seguían tratando de salir del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras les decían que esos esfuerzos serían inútiles. Finalmente, una de las ranas atendió a lo que las demás decían, se dio por vencida y murió. La otra continuó saltando con tanto esfuerzo como le era posible.

La multitud le gritaba que era inútil pero la rana seguía saltando, cada vez con más fuerza, hasta que finalmente salió del hoyo. Las otras preguntaron: “¿No escuchabas lo que te decíamos?” La ranita les explicó que era sorda, y creía que las demás la estaban animando desde el borde a esforzarse más y más para salir del hueco.

Para entrar en contexto, es importante resaltar que Jericó no era una ciudad grande pero  sus murallas la hacían ver como una fortaleza. Para el pueblo de Israel era como enfrentar a su rival más difícil, y de esta conquista dependía el poseer la gran promesa dada por Dios: “la tierra prometida”

Josué ya había hecho un reconocimiento de cómo era Jericó. Él sabía que humanamente sería una batalla difícil y un poco imposible, pero para Josué la conquista ya estaba ganada porque Dios le había dicho: “Voy a poner en tus manos a Jericó, a su rey y a sus mejores soldados” Josué 6:2. Dios hubiera podido hacerlo por ellos, pero parte de Su propósito tenía que ver con dejar que ellos mismos fueran los protagonistas de su gran conquista.

  1. DIOS TE EQUIPA PARA LOS DESAFÍOS (Leer Josué 5:13-14)

Así como Josué asumió delante de Dios la responsabilidad heredada por Moisés, de llevar al pueblo de Israel a Canaán; fue el mismo Dios quien le prometió a Josué estar con él de la misma manera en que acompañó a Moisés.

  • Si le sirves al Señor, cualquiera que sea el desafío que tengas en este tiempo, Él se manifestará a ti como Príncipe del ejército de Dios, para respaldarte en las batallas que ahora enfrentas y se revelará a ti de acuerdo al momento por el que atraviesas.
  • Él viene a equiparte y animarte para enfrentar los nuevos retos.
  1. DEPENDENCIA A DIOS (Leer Josué 5:15)

El Señor le ordena a Josué “Quita el calzado de tus pies”, el calzado es figura de nuestro andar. Quizá aunque has seguido a Jesús, a veces tus pies se “ensucian” cuando das lugar al yo pienso, yo siento, yo quiero.

  • Evaluar el estado de tu corazón y del fruto que hay en todas tus áreas, determina ir al Señor para que seas limpiado por Su sangre, para ser ejercitado en el Espíritu y en Su Palabra y así  llevar una vida en santidad.
  • Recuerda que para depender de Él, necesitas obediencia, sensibilidad a Su voz y firmeza ante el enemigo.
  1. TRABAJAR EN UNIDAD Y SER OBEDIENTE (Leer Josué 6)

Josué y el pueblo de Israel tuvieron que pasar por una transición; de ver a Dios proveedor en el desierto a conocer al Dios de los ejércitos; de estar en la posición de recibir la provisión de Dios con el maná a batallar y conquistar la tierra prometida.

  • De igual manera, tú debes experimentar un nuevo nivel en tu llamado y ser renovado en tu fe.
  • Este es el tiempo donde Dios te quiere llevar de la pasividad/preparación a la acción.
  • Debes estar en unidad con la unción que se vive en la Iglesia y participar activamente, trabajar en un mismo sentir con tus autoridades, estar en el lugar donde Dios te pide estar y hacer lo que desea que hagas.
  1. TIEMPO DE DERRIBAR MURALLAS
  • Así como Josué tuvo la fe en que Dios le respaldaría, tu debes tener la confianza en que has sido escogido por Dios para ser luz y por supuesto para bendecirte en todas las áreas.
  • Es necesario que renuncies a la lógica humana y empieces a pensar, proclamar y practicar la Palabra de Dios.
  • Para derribar todo obstáculo y vencer toda opresión del enemigo, es determinante que te prepares como guerrero y seas diestro en las armas espirituales que Dios ha revelado a nuestra iglesia, pues si haces parte de este ejército, verás la conquista de cada una de tus batallas y nada prevalecerá en contra del propósito que Dios tiene para ti en este tiempo.